Hay un tipo de ejercicio que lleva 17 de los últimos 20 años entre las diez tendencias más recomendadas por los profesionales del fitness a nivel mundial. Sin embargo, menos del 30 % de los adultos lo practica con la frecuencia recomendada. Se trata del entrenamiento de fuerza. La brecha entre lo que la ciencia recomienda y lo que la gente hace nunca había sido tan evidente.
El dato surge del informe Tendencias Globales de Fitness 2026. Lo elaboró el Colegio Americano de Medicina del Deporte. Llegó este año a su vigésima edición. Reúne la opinión de dos mil profesionales de salud y ejercicio de todo el mundo.
Un básico que la ciencia no deja de respaldar
El entrenamiento de fuerza con pesos libres, como barras, mancuernas y kettlebells, se mantiene como una de las tendencias más consistentes de toda la historia de la encuesta del ACSM. En la edición 2026 destaca especialmente entre fisiólogos del ejercicio. También entre profesionales con más de 21 años de experiencia. Ese dato refuerza su peso entre los perfiles más cualificados del sector.
La evidencia detrás de esta recomendación está ampliamente documentada. El entrenamiento de fuerza mejora la densidad ósea. Favorece la salud metabólica. Sostiene la movilidad a lo largo de toda la vida. Sin embargo, esa solidez científica todavía no se traduce en una adopción masiva por parte del público general.
El otro gran hallazgo, el vínculo con la salud mental
Además del entrenamiento de fuerza, el informe destaca el ascenso sostenido del ejercicio como herramienta para la salud psicológica. Esa tendencia subió dos puestos respecto a los dos años anteriores. Alcanzó el sexto lugar en 2026. Ese avance refleja un reconocimiento cada vez mayor. Moverse el cuerpo también es cuidar la mente.
La evidencia que respalda esta tendencia es sólida. Tanto el entrenamiento aeróbico como el de resistencia reducen de forma significativa los síntomas depresivos. Los mayores beneficios se registran en personas con síntomas leves a moderados. Una encuesta nacional citada en el informe encontró algo revelador. El 78 % de las personas que hacen ejercicio menciona el bienestar mental o emocional como su principal motivación para entrenar. Está por encima de los objetivos estéticos o de rendimiento físico.
Por qué esta brecha importa
Cada año, más de uno de cada cinco adultos en Estados Unidos experimenta alguna condición de salud mental, según cifras recogidas en el propio informe. Eso refuerza la importancia de contar con estrategias basadas en el movimiento como parte del abordaje del bienestar emocional. A pesar de eso, muchos gimnasios y estudios todavía no comunican explícitamente estos beneficios a sus usuarios. Centran su mensaje casi exclusivamente en la estética o el rendimiento.
Esa desconexión entre lo que la evidencia científica respalda y lo que efectivamente se comunica al público general podría explicar algo. Por qué el entrenamiento de fuerza sigue siendo una de las prácticas más recomendadas. Y, al mismo tiempo, una de las menos adoptadas de forma consistente.
Cómo empezar sin complicarse
Los especialistas coinciden en algo importante. No hace falta levantar grandes cargas desde el primer día para obtener beneficios. Comenzar con dos sesiones semanales de ejercicios básicos con el propio peso corporal o mancuernas livianas ya representa una diferencia medible. Deben enfocarse en los principales grupos musculares. Lo importante, según el ACSM, es la constancia sostenida en el tiempo. Más que la intensidad de cada sesión individual.
Un hábito que también protege con los años
Más allá de los beneficios inmediatos, el entrenamiento de fuerza cobra especial relevancia con el paso de los años. A partir de cierta edad, el cuerpo pierde masa muscular de forma natural si no recibe estímulos regulares. Ese proceso, conocido como sarcopenia, aumenta el riesgo de caídas y fracturas en adultos mayores.
Mantener una rutina de fuerza constante, aunque sea con cargas moderadas, ayuda a frenar esa pérdida muscular. Los especialistas del ACSM insisten en que nunca es tarde para empezar, y que incluso personas mayores de 70 años obtienen beneficios significativos al incorporar ejercicios de resistencia a su rutina semanal. Más noticias de estilo de vida y bienestar siguen en QPASA.
Qué dicen los propios gimnasios
Algunos gimnasios y estudios boutique ya empezaron a ajustar su comunicación. Incluyen mensajes sobre salud mental junto a los tradicionales de estética y rendimiento. Entrenadores personales reportan que cada vez más clientes mencionan el estrés o la ansiedad como motivo principal para inscribirse, no solo la apariencia física.
Ese cambio en el discurso podría ayudar a cerrar la brecha que señala el informe del ACSM. Si las personas entienden que el entrenamiento de fuerza también cuida su bienestar emocional, no solo su cuerpo, la adopción podría crecer en los próximos años.

