España se coronó campeona el 19 de julio en el MetLife Stadium. Pero el verdadero número de la Copa del Mundo 2026 no está en el marcador final, sino en las gradas: 6,810,966 espectadores a lo largo de los 104 partidos, la cifra más alta en la historia de los mundiales.
La final entre España y Argentina reunió a 80,663 personas, la mayor asistencia registrada jamás en una final de Copa del Mundo. Ese cierre coronó un torneo que ya venía rompiendo marcas desde la fase de grupos.
Un formato más grande, un récord más grande
Con 48 selecciones y más partidos que nunca, el nuevo formato ayudó a sostener la demanda de boletos durante toda la competencia. Solo en la fase de grupos se superaron los 4.6 millones de espectadores, por encima del récord histórico de 3.5 millones que tenía Estados Unidos 1994.
La FIFA proyecta ingresos cercanos a los 13,000 millones de dólares para esta edición. La cifra supera ampliamente los 7,568 millones que dejó Catar 2022, impulsada en parte por un sistema de precios dinámicos que ajustó el valor de las entradas según demanda, rival y fase del torneo.
Lo que dejó el Mundial dentro de México
México fue una de las tres sedes anfitrionas, junto a Estados Unidos y Canadá. Los 13 partidos disputados en territorio mexicano reunieron una asistencia acumulada de 789,766 personas, con ocupación del cien por ciento en los tres estadios sede: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
A esas cifras se suman los FIFA Fan Fest, que congregaron a más de 6.7 millones de personas en espacios públicos habilitados para seguir el torneo. Solo en la capital mexicana, la afluencia llegó a 4.4 millones de visitantes.
La Secretaría de Turismo reportó que el Mundial movilizó a 7.8 millones de viajeros hacia las tres ciudades sede. El impacto turístico se calculó en 2,412 millones de dólares, y el beneficio económico total del periodo llegó a 3,733 millones de dólares.
Empleos y el mejor Mundial mexicano desde 1986
El torneo generó 130,900 empleos directos en las ciudades anfitrionas mexicanas, según cifras oficiales. Ciudad de México concentró la mayor parte, con 100,000 puestos, seguida por Monterrey y Guadalajara.
En lo deportivo, la Selección Mexicana firmó su mejor actuación desde el Mundial de 1986 jugado en casa. El equipo terminó noveno en la clasificación general, con cuatro victorias y diez goles a favor durante toda su participación, y logró su primera victoria en una ronda de eliminación directa en cuatro décadas al vencer a Ecuador.
Lo que queda después del pitazo final
La Federación Mexicana de Fútbol presentó estas cifras casi un mes después del cierre del torneo, como parte de un balance que también midió el impacto digital y la conexión con la afición durante los 39 días de competencia.
Los estadios usados para el Mundial ya tienen agenda de eventos posteriores, desde conciertos hasta partidos de ligas locales, lo que busca sostener parte del impulso económico más allá del torneo. Para las tres ciudades mexicanas, el reto ahora es traducir esa visibilidad global en turismo constante durante los próximos años.
Cómo se compara con mundiales anteriores
La FIFA usa Rusia 2018 como referencia habitual para medir el legado económico de un mundial. Aquel torneo dejó un impacto en el producto interno bruto ruso de 14,500 millones de dólares y la creación de 315,000 empleos, según cifras que la propia FIFA divulgó en su momento.
El formato de 2026, con 48 selecciones frente a las 32 de ediciones anteriores, cambió la escala del cálculo. Más partidos significan más boletos vendidos, más noches de hotel y más gasto en las ciudades sede, lo que ayuda a explicar por qué las cifras de esta edición superan a las de torneos anteriores en casi todos los rubros.
Tres países, un mismo torneo
Estados Unidos y Canadá compartieron sede con México durante el torneo, un esquema que exigió coordinación conjunta en seguridad, movilidad y atención a los millones de visitantes que cruzaron las tres fronteras durante los 39 días de competencia.
Analistas de la región describieron la organización trinacional como un ejemplo de cooperación poco común entre los tres países en años recientes, más allá del resultado deportivo de cada selección local.
El otro lado de las cifras récord
El sistema de precios dinámicos que ayudó a la FIFA a maximizar ingresos también generó críticas por el costo de las entradas, que en varios partidos superó ampliamente los precios de ediciones anteriores. Analistas financieros señalan que ese modelo, aunque rentable para la organización, redefinió el acceso a los estadios bajo una lógica más cercana a la de otros grandes espectáculos comerciales.
Para las ciudades sede, el reto ahora es distinto: sostener parte de ese flujo de visitantes una vez que el interés mediático del torneo se apague en los próximos meses.
Lo que viene para México después del Mundial
Los tres estadios mexicanos que albergaron partidos ya tienen agenda confirmada de conciertos y eventos deportivos para lo que resta de 2026. Las autoridades locales de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey buscan aprovechar la infraestructura renovada durante el torneo para atraer más eventos internacionales en los próximos años.
El verdadero examen para el legado del Mundial llegará con los datos de turismo de los próximos doce meses. Solo entonces se sabrá si el interés generado por la Copa del Mundo se tradujo en visitantes recurrentes o quedó como un pico aislado dentro del calendario económico del país.

