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20 años sin Steve Irwin, el hombre que abrazaba cocodrilos y tomaba serpientes venenosas con sus propias manos

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Un pinchazo de veinte segundos acabó con el hombre más temerario de la televisión. Steve Irwin murió el 4 de septiembre de 2006, hace exactamente 20 años, cuando el aguijón de una raya le atravesó el pecho mientras grababa en Batt Reef, cerca de Port Douglas, en Queensland. Tenía 44 años y llevaba media vida metiendo las manos en bocas que podían arrancárselas.

La ironía es brutal y sigue doliendo en Australia. El presentador que se ganó el apodo de cazador de cocodrilos, que manipulaba serpientes venenosas frente a la cámara y que sobrevivió a mordidas de todo tipo, cayó por un animal que rara vez ataca a las personas. Su muerte es, según los registros disponibles, la única causada por una raya que quedó grabada en video.

Quién fue Steve Irwin antes de la fama

Nació el 22 de febrero de 1962 en Upper Ferntree Gully, en el estado de Victoria. Sus padres, Bob y Lyn, eran aficionados a los animales y en 1970 abrieron un pequeño parque de reptiles en Beerwah, Queensland. Ese lugar marcó todo lo que vino después.

A los seis años recibió su primera serpiente venenosa. A los nueve ya acompañaba a su padre a capturar cocodrilos. Para un niño australiano de los setenta, en un país donde todavía hoy conviven algunos de los entornos naturales más peligrosos del planeta, la infancia normal era el fútbol y la playa. La suya consistía en aprender a sujetar reptiles por la nuca.

En 1991 tomó las riendas del parque familiar y en 1998 lo rebautizó como Australia Zoo. Para 2002 ya era la principal atracción turística de Queensland.

La luna de miel que lo convirtió en estrella

En 1992 se casó con Terri Raines, una turista estadounidense, el 4 de junio en Oregón. La pareja decidió pasar la luna de miel capturando cocodrilos, una elección que dice bastante sobre ambos. Las imágenes de aquel viaje terminaron convertidas en el material que lanzó su carrera televisiva.

Cómo el cazador de cocodrilos conquistó 130 países

«The Crocodile Hunter» se estrenó en Australia en 1996 y llegó a la televisión de Norteamérica al año siguiente. La fórmula era simple y funcionó en todas partes: pantalones cortos color caqui, acento australiano cerradísimo, entusiasmo desbordado y ese «Crikey» que se volvió marca registrada.

El programa se emitió en más de 130 países y alcanzó a unos 500 millones de espectadores. Steve Irwin no interpretaba a un personaje, y esa fue probablemente la clave. Cuando gritaba de emoción frente a una pitón, lo hacía en serio.

En 2002 fundó con Terri la organización Wildlife Warriors, dedicada a proteger fauna y hábitats. Su trabajo le valió la Medalla del Centenario en 2001 por servicios a la conservación global y al turismo australiano, además del título de Australiano del Año en Queensland en 2004.

El episodio del bebé y el cocodrilo

No todo fue aplauso. El 2 de enero de 2004, Steve Irwin alimentó a un cocodrilo con su hijo Robert, de un mes, en brazos. La escena provocó una tormenta mediática, con comparaciones directas al episodio de Michael Jackson y su bebé en un balcón.

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Grupos de protección infantil y defensores de los animales calificaron el acto de irresponsable. Queensland terminó cambiando su normativa sobre manipulación de cocodrilos, con prohibición expresa de que menores y adultos sin formación entraran a los recintos. Él pidió disculpas, aunque siempre defendió que su hijo nunca estuvo en peligro real.

Qué pasó exactamente en Batt Reef

Aquel 4 de septiembre de 2006 grababa la serie documental «Ocean’s Deadliest» junto a Philippe Cousteau Jr. El equipo trabajaba en aguas poco profundas de la Gran Barrera de Coral. Steve Irwin se colocó detrás de una raya de cola corta para filmarla de frente.

El animal reaccionó como reacciona una raya acorralada. El aguijón le perforó el pecho y le provocó un daño masivo en la pared torácica y en el corazón. La muerte fue prácticamente instantánea.

La familia se negó a difundir el video del accidente y pidió que se destruyera. Veinte años después, esas imágenes nunca se han hecho públicas. En una carrera construida sobre mostrarlo todo, el final se quedó en privado.

El 30 de septiembre de 2006 se celebró un homenaje público en el Crocoseum de Australia Zoo, con capacidad para 5.500 personas. La transmisión llegó a unos 300 millones de espectadores en todo el mundo.

El legado de Steve Irwin dos décadas después

Australia Zoo sigue funcionando y recibe alrededor de 700.000 visitantes al año, y es una parada casi obligada para quien piensa en mudarse a Australia desde Latinoamérica. La Reserva de Vida Silvestre Steve Irwin abarca 180.000 hectáreas en Queensland dedicadas a la preservación de hábitats y a la investigación.

Tres especies llevan su nombre. La tortuga Elseya irwini, descrita en 1997, el caracol terrestre Crikey steveirwini en 2009 y una serpiente de las islas Nicobar, Lycodon irwini, identificada en 2025. Cada 15 de noviembre se celebra el Steve Irwin Day, una fecha que coincide con el cumpleaños de una tortuga que era de sus animales favoritos.

Wes Mannion, su mejor amigo y director del zoológico hasta 2020, lo resumió con una frase que recogió la cadena ABC de Australia. Dijo que era «como mi hermano, mi mejor amigo, mi mentor y mi jefe, todo en uno».

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Bindi y Robert, los niños que crecieron con el país mirando

Cuando su padre murió, Bindi tenía 8 años y Robert apenas 2. Hoy los dos manejan el zoológico junto a su madre y han construido carreras propias en Estados Unidos. Los dos ganaron el concurso «Dancing with the Stars», separados por una década.

Este viernes, en el aniversario número 20, ambos publicaron mensajes. Robert compartió una foto de su infancia con una frase corta, «tu legado es para siempre». Bindi subió un video de su padre hablando de su nacimiento, al que él llamaba «la experiencia con vida silvestre más increíble de mi vida», y escribió que la familia perdió a su superhéroe.

«Papá, te amo con todo mi corazón. Gracias por ser nuestro ángel de la guarda», añadió, según recogió ABC.

Lo que queda pendiente

El zoológico prepara nuevas campañas de recaudación para Wildlife Warriors, mientras la reserva de Queensland continúa con programas de investigación sobre especies amenazadas. Robert Irwin presentó los premios Logie este año y declaró estar orgulloso de seguir los pasos de su padre desde entonces.

La promesa que Bindi hizo con ocho años en el funeral sigue en pie. Dijo entonces que quería ayudar a la fauna en peligro igual que lo había hecho él, y veinte años después esa frase describe bastante bien lo que hace la familia todos los días.

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