Comprar una casa en Italia por apenas un euro suena a truco publicitario, pero el programa sigue vigente en 2026. Decenas de municipios italianos mantienen activas, reabren periódicamente o preparan nuevas convocatorias para vender viviendas abandonadas a un precio simbólico, con el objetivo de frenar la despoblación de sus centros históricos.
La iniciativa nació hace años con un propósito muy concreto: recuperar edificios deteriorados, frenar el éxodo de habitantes y devolver actividad económica a pueblos que llevan décadas perdiendo población, principalmente en el sur y las islas del país.
Dónde siguen apareciendo casas de un euro
Las propiedades suelen ubicarse en pequeños pueblos de montaña, localidades rurales o municipios del interior de Sicilia y Cerdeña, zonas de gran valor paisajístico pero alejadas de los circuitos turísticos más conocidos. Sicilia concentra varios de los ejemplos más comentados, entre ellos Calatafimi Segesta, Sambuca di Sicilia y Mussomeli, mientras que en Cerdeña destaca el municipio de Ollolai.
Calabria, en el sur continental, ha ido más allá del euro simbólico: la región ha ofrecido ayudas de hasta 28.000 euros a jóvenes emprendedores dispuestos a mudarse a pueblos de menos de 2.000 habitantes, una fórmula que combina vivienda accesible con incentivo económico directo.
El euro es solo el primer pago
El precio simbólico de un euro corresponde únicamente a la adquisición de la propiedad. A partir de ahí, el comprador debe asumir gastos de notaría, impuestos, trámites administrativos, proyecto técnico, licencias y, sobre todo, la rehabilitación completa del inmueble, que en la mayoría de los casos requiere una inversión de entre 20.000 y 50.000 euros.
Algunos municipios exigen además el depósito de una fianza o garantía económica, que se devuelve una vez que la reforma se completa dentro del plazo establecido, generalmente entre dos y tres años desde la firma de la compra.
Condiciones que cambian según el pueblo
Cada convocatoria tiene sus propias reglas. En algunos municipios se exige presentar el proyecto de rehabilitación durante el primer año y terminar las obras en un plazo determinado. En otros, se valora especialmente que la vivienda se convierta en residencia habitual, alojamiento turístico, taller creativo o un pequeño negocio capaz de generar actividad económica en la zona.
Por eso, comprar una casa de un euro en Italia no es tan sencillo como aceptar una oferta y firmar un papel: implica un compromiso real de tiempo, dinero y presencia en el municipio, algo que conviene evaluar con calma antes de iniciar el proceso.
Un plan de vivienda más amplio en Italia
Las casas de un euro conviven además con el Plan de Vivienda 2026 impulsado por el gobierno italiano, que contempla más de 10.000 millones de euros para poner en el mercado unas 100.000 viviendas a precios asequibles durante la próxima década, como respuesta a la emergencia habitacional que enfrentan las grandes ciudades del país.
Cómo empezar a buscar
Los interesados en este tipo de programas pueden consultar directamente los sitios oficiales de cada ayuntamiento italiano, donde se publican las convocatorias vigentes, los requisitos exactos y los plazos de cada proceso. Verificar la información en fuentes oficiales, antes de cualquier pago o compromiso, sigue siendo el paso más importante para evitar sorpresas en un trámite que combina oportunidad real con exigencias serias de inversión y compromiso. Más noticias de vivienda y bienes raíces y sobre inmigración y movilidad siguen en QPASA.

