Las cárceles más terroríficas de Latinoamérica

Los centros de reclusión en la teoría son un espacio de resocialización para las personas que cometen algún tipo de delito.

Durante mucho tiempo, quienes cometían delitos eran castigados con penas físicas: latigazos, amputación de una extremidad del cuerpo, golpes, marcas.

También era aplicada la pena de muerte a través de la utilización de maquinarias tales como la guillotina, las horcas, las picotas, hogueras, entre otras.

La ejecución era producida, en general, por descuartizamiento o ahorcamiento, entre otras metodologías.

En el proceso, la persona era víctima de atroces torturas en las cuales el objetivo era infligir el máximo dolor posible ante una audiencia que se acercaba a presenciar la situación.

Para comienzos del siglo XIX desaparece el castigo y se ingresa a un nuevo orden en el cual el castigo físico público sería erradicado.

La creación de la institución carcelaria en el marco de la fundación del Estado Moderno tiene por objetivo utilizar el encierro institucional como recurso para gobernar el malestar social.

Hacia fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XX, con el nacimiento de la criminología, se comenzó a ver a la cárcel como un espacio para estudiar científicamente al delincuente y a la vez, para transformarlo en una persona dócil.

La cárcel moderna surge entonces tras el encuentro entre las ideas punitivas de la sociedad occidental de modernizar el castigo y las necesidades del contexto político nacional.

Convirtiendo entonces, a estos centros de reclusión en la teoría en un espacio de resocialización para las personas que cometen algún tipo de delitos.

Estas son las cárceles más terroríficas de América Latina

10 La Tramacúa, Colombia

El Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Alta y Mediana Seguridad, conocido como La Tramacúa, es un centro penitenciario ubicado en la ciudad de Valledupar, Colombia.

Sus reclusos denuncias que hay “malas condiciones de alojamiento, una deficiente prestación del servicio de agua que solo llega durante tres horas al día, la mala alimentación y el pésimo estado de las instalaciones”.

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Funcionarios de la Defensoría del Pueblo han encontrado que a falta de sanitarios, los internos hacen sus necesidades en bolsas plásticas y botellas

De igual modo, el ente corroboró el uso por parte de guardianes, de una celda de castigo, conocida como «Villa Mosquito», como sitio de tortura.

9 Mixquiahuala, México

El Centro de Reinserción Social de Mixquiahuala, ubicado en Hidalgo, además de ser pequeño, padece de una sobrepoblación.

En este lugar la CNDH identificó 25 irregularidades parecidas a las registradas en las cárceles de Tamaulipas y Nayarit.

Además de que aquí el organismo nacional advirtió que hay mujeres que viven con sus hijos y los pequeños no son atendidos de manera adecuada por las autoridades.

Las personas adultas mayores, con discapacidad e indígenas encerradas en esa cárcel tampoco cuentan con espacios dignos y con los servicios necesarios para su desarrollo, según la comisión nacional.

8 Tocuyito, Venezuela

El Penal de Tocuyito, ubicado en el estado de Carabobo, se ha denunciado en varias ocasiones por redes sociales como los reos son maltratado a golpes y otro casi ahogado en barro.

En el 2022 se conoció como el hambre había llevado a algunos presos a comer, literalmente, a un perro.

Fue en noviembre de 2020, cuando asesinaron y luego se comieron a la mascota del anterior jefe del penal, una perra Rottweiler a la que llamaban ‘La niña’ y ‘Princesa’.

Luego del hecho, castigaron a los reos dándoles comida solo una vez al día, según denunció la ONG Una Ventana a la Libertad (UVL).

7 Tacumbú, Paraguay

Imagen tomada/ www.abc.es/internaciona

 Es la cárcel más grande del país, alberga a 4.100 personas, el doble de lo establecido.

El año pasado sufrió uno de los episodios más salvajes que se recuerden cuando cientos de reclusos armados con cuchillos secuestraron a 19 vigilantes.

Los amotinados, unas mil personas, mantuvieron retenidas a los guardias y amenazaron con matarlos en un mensaje difundido por la televisión.

La dantesca escena terminó con la mediación de la ministra de Justicia, lo que no evitó la muerte de siete presos, tres de ellos por decapitación.

6 Altamira, Brasil

En el año 2019 fue escenario de una de las más salvajes peleas que enfrentó al Comando Classe A con la banda rival Comando Vermelho, una de las tres bandas rivales que controlan las favelas de Río donde se concentra el narcotráfico.

La peligrosidad de esta cárcel solo puede ser comparada con la que presentan las prisiones de Manaos, donde decenas de reos fueron estrangulados, ahorcados y acuchillados con puñales hechos con cepillos de dientes en disputas internas.

En Brasil la gran mayoría de las cárceles están superpobladas y fuera de control de las autoridades locales, sirviendo esencialmente como centros de reclutamiento de bandas de narcotraficantes.

5 Cantel, Guatemala

La cárcel Granja Modelo de Rehabilitación Cantel, en el departamento guatemalteco de Quetzaltenango, es una de las más peligrosas del país.

En 2021 registró enfrentamientos entre miembros de las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio18.

La última dejó varios reos decapitados en un motín que contó con el despliegue de 500 agentes de policía.

La prisión fue construida para albergar a 500 reclusos, pero actualmente sirve a más de 2.000.

4 El Curado, Brasil

Imagen tomada/ Tercera Información

Un informe de Human Rights Watch reveló que las cárceles del estado de Pernambuco, en Brasil, han cedido el control a sus reos más peligrosos, llamados ‘Llaveros’, que venden drogas y espacios para dormir a otros detenidos y utilizan “milicias” violentas para hacer valer su autoridad.

Es el caso de esta prisión especialmente violenta llamada El Curado, con espacio para 1.800 personas, si bien ha alojado a unos 7.000 convictos.

La violencia sexual está a la orden del día y uno de cada cinco presos padecen VIH.

Un informe de 2020 apuntaba que el 39,6% de los presos en Brasil no tenían agua potable y el 55,5% de esa misma población no tenía atención médica.

3 Litoral, Ecuador

Situada en Guayaquil, es el territorio de Los Choneros, la banda criminal más poderosa del país.

Prueba de esa fortaleza la da el episodio ocurrido en el interior de esta prisión, cuando miembros de este clan ingresaron en los pabellones de máxima seguridad y asesinaron a uno de los líderes de Los Cubanos, otra organización criminal del país con la que se disputa territorios de narcotráfico y sicariato.

Litoral tiene aproximadamente 8.000 presos divididos en 12 pabellones, entre 600 y 700 presos por pabellón.

Sin embargo, solo vigilan el centro unas 80 guardias que por ley tienen que ir desarmados.

2 Penal de Ciudad Barrios, El Salvador

Con capacidad para 800 internos, la cárcel de Ciudad Barrios alberga a más de 2500 hombres.

Este es uno de los centros de operación de la Mara Salvatrucha-13 en El Salvador.

El documental en español, ‘Encarcelados’, producido por La Sexta, retrata las condiciones en las que sobreviven los internos.

Entre ellas, la proliferación de enfermedades debido al hacinamiento y los alimentos, entregados por un operador privado.

Y que según denuncia el documental, es propiedad de la primera dama del país centroamericano, quien recibe al año cerca de 20 millones de dólares.

1 Guantánamo, Cuba

Imagen tomada/ Granma

El Gobierno de Estados Unidos autorizó el uso de «técnicas de interrogatorio reforzadas», las cuales durante los primeros años, incluían confinamiento estrecho.

La técnica de pared, posiciones de estrés, privación del sueño, «submarino», privación sensorial, golpizas brutales, descargas eléctricas, hipotermia inducida, submarino seco, entre otros.

La alimentación forzada ha sido utilizada en las huelgas de hambre iniciadas por los prisioneros como forma de protesta.

Un juez estadounidense describió la alimentación forzada como un «proceso doloroso, humillante y degradante”.

Adnan Farhan Abdul Latif, quien describió la alimentación forzada como “que te metan una daga por la garganta”, se suicidó en Guantánamo en 2012.

El hecho de que un Estado se enfrente al terrorismo no debe dar a lugar a que se restrinja la protección de la integridad.

El dato

La base militar de Guantánamo se encuentra bajo jurisdicción del Gobierno de los Estados Unidos en territorio cubano.

Desde 2001, tras la invasión norteamericana en Afganistán, se acondicionó la prisión con el propósito de internar allí prisioneros provenientes de oriente medio.

El Gobierno norteamericano afirma que los detenidos en esta prisión están acusados de terrorismo, de manera que no los considera prisioneros de guerra.

Por tanto, no está obligado a repatriarlos ni a aplicarles el Derecho Internacional Humanitario enmarcado en la Convención de Ginebra.

  • Imagen de portada tomada/ okdiario.com
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