Así es el día a día de los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos

El gigante norteamericano ha sido por años el destino número uno para emigrar, hoy día alberga a más de 11 millones de migrantes indocumentados.

“El sueño americano” también se ha convertido en la pesadilla de los indocumentados que, por miedo a ser deportados, aceptan trabajos en lugares remotos y tratos inhumanos por su condición de ilegal, así el salario sea mucho menor que el promedio nacional. De acuerdo con estadísticas, a pesar de que la cantidad de inmigrantes ilegales se ha estabilizado en los últimos años después de un período de rápido crecimiento, en 2017, México es el principal país de origen de la mayoría de inmigrantes no autorizados.

Sentir que sus derechos son vulnerados, sentir persecución policial y estigmatización por parte de los residentes, son algunos de los malos ratos que vive día a día un inmigrante indocumentado, hay quienes afirman tener problemas de “delirio de persecución”, piensan que en todo momento las autoridades los va a capturar.

El estatus migratorio a veces no suele importar en los bancos, las casas de cambio de cheques, las agencias de teléfono y los centros educativos que ofrecen servicios sin preguntar si su cliente es inmigrante legal o ilegal. A pesar de lo que se especula, los inmigrantes indocumentados logran hacer una vida normal en la clandestinidad. Son cerca de 11 millones de personas que están en condición de ilegal en Estados Unidos, algunos de ellos con documentos falsos, tarjetas de crédito prepagadas y teléfonos celulares sin contrato.

Aunque hay algunos servicios de los cuales los indocumentados pueden hacer uso, hay otros que no, es necesario presentar un documento de identidad que en la mayoría de los casos es la licencia de conducir y para cuya obtención se requiere mostrar una visa de residente.

Estados Unidos, aunque es el sueño americano, la vida para un estudiante, una limpiadora de casas y para un empresario no es igual, la diferencia en cuanto a ingresos, derechos, calidad de vida y vulnerabilidad es abismal. Las condiciones laborales cuando se es ilegal, son deplorables y lo que es aún peor, el trabajador las acepta porque su estatus migratorio no le da para aspirar a más.

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“yo trabajo en lo que me salga, en casas, granjas, restaurantes, sitios de construcción y hasta en bares”, “sé que no puedo exigir, este no es mi país de origen”, “aunque no recibo el pago que es, soy consciente que por mi condición de indocumentado, no puedo darme el lujo de despreciar lo que me ofrecen”, son frases que inmigrantes día a día repiten cuando se les pregunta como es su vida laboral siendo indocumentado.

No tener los documentos que garanticen la residencia legal en el país, expone a los indocumentados a innumerables atropellos tanto del sistema como de la comunidad anglo que es quien les da trabajo, Ilka Corado, quien decidió abandonar Guatemala y llegar hasta los Estados Unidos cruzando el desierto de Sonora (México), dice «La comunidad indocumentada tiene miedo, sufre de ansiedad, depresión severa, estrés y no es para menos, porque en cualquier momento los pueden ir a sacar de sus casas, de sus sitios de trabajo. En ningún lugar se está seguro de una deportación, ser indocumentado es vivir en el limbo, con un pie aquí y otro en el país de origen.”

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