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Dónde comer en París, comer rico sin arruinarse

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Comer rico sin arruinarse en París es posible si se conocen los sitios correctos, lejos de los restaurantes con estrella Michelin y las terrazas turísticas de los Campos Elíseos. La ciudad tiene una tradición enorme de comida rápida y de calle bien hecha.

En QPASA armamos esta ruta de cinco paradas para comer bien en París sin gastar de más. Cada una tiene su especialidad, su dirección y lo que puedes esperar pagar en euros.

El truco está en salir de las zonas más fotografiadas y meterse en los barrios donde los propios parisinos hacen fila para almorzar.

París tiene fama de ciudad cara, y en parte lo es si el plan incluye restaurantes con estrella o terrazas frente a la Torre Eiffel. Pero la comida callejera y de barrio mantiene precios razonables desde hace generaciones.

L’As du Fallafel, la fila más famosa de Le Marais

Esta falafelería del barrio judío de Le Marais lleva décadas siendo la referencia obligada para comer falafel en París. La fila se forma desde el mediodía y rara vez baja, pero avanza rápido.

El pan pita se rellena con falafel crujiente, berenjena, col morada y varias salsas a elegir. Con menos de diez euros alcanza para un plato que deja satisfecho a cualquiera.

Qué pedir: el falafel especial para llevar, con salsa picante extra.
Dónde: 34 Rue des Rosiers, Le Marais.

Crêperies del Barrio Latino, dulce o salado

El Barrio Latino concentra decenas de crêperies pequeñas, muchas con influencia bretona, donde las crêpes se preparan a la vista sobre planchas circulares. Una galette salada de queso y jamón funciona como comida completa.

Los precios varían entre siete y doce euros según el relleno, y casi todas ofrecen menú combinado de crêpe salada más una dulce de postre.

Qué pedir: galette de queso y jamón, seguida de una crêpe de Nutella y plátano.
Dónde: calles alrededor de Rue Mouffetard, Barrio Latino.

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Jambon-beurre de boulangerie, el sándwich nacional

Ningún plato resume mejor el almuerzo rápido francés que el jambon-beurre: baguette fresca, mantequilla y jamón, sin más ingredientes. Cualquier panadería de barrio lo prepara en el momento.

El precio ronda entre cuatro y seis euros, uno de los almuerzos más baratos y auténticos de toda la ciudad. Se puede comer de pie o sentado en cualquier plaza cercana.

Qué pedir: jambon-beurre clásico, sin agregados innecesarios.
Dónde: cualquier boulangerie de barrio, presentes en casi cada cuadra.

Marché d’Aligre, frutas y quesos a precio de barrio

Este mercado del distrito doce mezcla puestos al aire libre con tiendas cubiertas de quesos, embutidos y productos frescos. Es uno de los mercados más económicos y menos turísticos de París.

Comprar queso, pan y fruta aquí para armar un picnic cuesta una fracción de lo que costaría sentarse en cualquier restaurante cercano al centro.

Qué pedir: una selección de quesos franceses y fruta de temporada para picnic.
Dónde: Place d’Aligre, distrito 12.

Berthillon, el helado que vale la fila

En la Île Saint-Louis, esta heladería artesanal elabora sus sabores desde hace décadas con métodos tradicionales franceses. La fila se forma incluso en días fríos, señal de que vale la pena esperar.

Una bola cuesta poco más de tres euros, un lujo pequeño después de cualquiera de las otras cuatro paradas de esta ruta.

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Qué pedir: sabores de temporada como frambuesa o castaña, según la época del año.
Dónde: Rue Saint-Louis-en-l’Île, Île Saint-Louis.

Llevar efectivo en monedas pequeñas ayuda en los mercados y en las heladerías, donde las filas avanzan más rápido con pago exacto. Muchas boulangeries, en cambio, ya aceptan tarjeta sin monto mínimo.

Ninguna de estas cinco paradas exige reserva ni vestimenta especial, así que la ruta se puede improvisar según el barrio donde amanezca el plan del día, sin perder tiempo organizando con anticipación.

Cómo estirar el presupuesto en París

La regla general funciona en casi toda la ciudad: comer de pie o para llevar siempre sale más barato que sentarse a la mesa, donde el servicio suma un costo adicional a cada plato.

Le Marais, el Barrio Latino y la Île Saint-Louis quedan todos a poca distancia caminando, así que se pueden recorrer en una sola tarde sin necesidad de metro.

El mercado de Aligre, algo más alejado, conviene dejarlo para la mañana, cuando los puestos tienen mejor variedad y los precios bajan hacia el cierre del mediodía.

El clima también influye en el plan: los días fríos invitan a las crêperies y al jambon-beurre comido rápido, mientras que las tardes soleadas piden picnic en el mercado de Aligre o helado junto al Sena.

Para quienes viajan en grupo, dividir las cinco paradas por horario funciona bien: mercado por la mañana, falafel al mediodía, crêpes por la tarde y helado como cierre dulce antes de la cena.

Los precios de esta ruta se mantienen estables durante todo el año, con la excepción de la temporada navideña, cuando algunos mercados y panaderías suben ligeramente sus tarifas por la demanda de turistas.

Guardar los tickets de compra no es necesario en ninguno de estos cinco lugares, ya que el pago suele ser inmediato y en efectivo, sin recibos formales de por medio.

Combinar dos paradas cercanas en una misma caminata, como Le Marais y la Île Saint-Louis, ahorra tiempo y permite terminar el día con helado como recompensa final después de horas de recorrido.

Antes de armar la ruta completa, conviene revisar también qué hacer en París en 48 horas y la guía general de la ciudad en QPASA.

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