México dedicó el domingo a plantar árboles y lo hizo a una escala poco habitual. La Jornada Nacional de Reforestación movilizó a más de 241 mil personas en las 32 entidades del país para sembrar más de seis millones de árboles en un solo día. La presidenta Claudia Sheinbaum firmó además el decreto que convierte la actividad en una cita permanente.
El acto central se realizó en el Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl, en el ejido de Santiago Xalitzintla, dentro del municipio poblano de San Nicolás de los Ranchos. La mandataria sembró allí un pino y un oyamel, dos especies propias de esa altitud.
Las cifras de la Jornada Nacional de Reforestación
El operativo se ejecutó de forma simultánea en todo el territorio. La meta fijada fue de 6,6 millones de árboles y plantas correspondientes a 302 especies distintas.
A esa cantidad se suman más de 1,7 millones de semillas sembradas de manera directa. Otro medio millón se dispersó con drones industriales en zonas de difícil acceso.
La superficie intervenida asciende a 32 mil 184 hectáreas. La secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, Columba Jazmín López Gutiérrez, detalló el reparto de esas metas por entidad.
El componente humano explica buena parte del despliegue. Participaron brigadistas, voluntarios, campesinos, comunidades originarias, gobernadores y personal de las fuerzas armadas.
Un decreto para repetirlo cada año
La novedad institucional llegó con la firma presidencial. Sheinbaum decretó que la Jornada Nacional de Reforestación se realice cada segundo domingo de agosto.
Con esa medida, la actividad deja de depender de la voluntad de cada administración. Queda inscrita en el calendario oficial como acción permanente de alcance nacional.
Durante el acto, la presidenta tomó protesta a brigadistas y voluntarios. Les pidió comprometerse a cuidar ríos, lagos, montañas y manglares, además de velar por el bienestar de los pueblos originarios y las comunidades afromexicanas.
Su frase resumió el enfoque del gobierno en la materia. «Gobernar es cuidar al planeta», dijo ante los asistentes.
Qué se sembró en la zona de los volcanes
La elección del escenario tiene lógica ecológica. La región Izta-Popo perdió cobertura forestal por incendios, plagas y tala, y necesita especies adaptadas a esa franja de montaña.
Por eso allí se plantaron pinos y oyameles. El oyamel resulta especialmente relevante porque es el árbol donde inverna la mariposa monarca.
El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, destacó el papel del estado en la jornada. Definió a Puebla como estado de las montañas y subrayó el significado de arrancar desde ese punto.
Las acciones concretas en esa zona abarcan alrededor de dos mil hectáreas. Las especies se seleccionaron según las condiciones ambientales de cada territorio.
Cómo se organizó en el resto del país
Cada entidad montó su propio acto. En el Estado de México, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y la gobernadora Delfina Gómez encabezaron la jornada desde el paraje La Cañada, en Temoaya.
Varios mandatarios estatales se sumaron a la inauguración por vía remota. Entre ellos estuvieron Esteban Villegas, de Durango, y Mara Lezama, de Quintana Roo.
En Nuevo León, el gobernador Samuel García informó que la entidad acumula 1,1 millones de árboles plantados. La cifra forma parte de la meta estatal fijada para el año.
La titular de Semarnat, Alicia Bárcena, también participó en las actividades. El gabinete federal se repartió entre distintos puntos del país.
La propuesta que cambió el foco del día
Hubo un anuncio que se salió del guion ambiental. Sheinbaum propuso renombrar el Paso de Cortés, el paraje situado entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, como Paso de los Pueblos Indígenas.
La fecha no fue casual. El 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas.
La presidenta planteó el cambio como un acto de justicia y reconocimiento hacia las comunidades originarias. La propuesta todavía debe recorrer el trámite correspondiente para hacerse efectiva.
El programa que sirve de antecedente
La jornada se apoya en una estructura previa. Sembrando Vida arrancó hace ocho años y hoy involucra a más de 400 mil sembradoras y sembradores en distintas regiones del país.
El gobierno sostiene que ese programa ha permitido reforestar extensiones muy amplias, aunque las cifras acumuladas que se citan varían según la fuente oficial consultada. El propio esquema combina plantación con apoyos económicos a campesinos.
La meta declarada hacia 2030 es producir y plantar mil 500 millones de plantas, árboles y semillas. Ese objetivo marca el horizonte del sexenio en materia forestal.
Por qué importan los drones en esta operación
La dispersión aérea resuelve un problema logístico concreto. Hay laderas, barrancas y zonas quemadas donde llevar cuadrillas resulta lento, caro o directamente peligroso.
Los equipos industriales sueltan semillas encapsuladas sobre esos terrenos. El método no sustituye a la plantación manual, pero permite cubrir superficies que de otro modo quedarían fuera.
En la Jornada Nacional de Reforestación de este año esa técnica se aplicó a cerca de medio millón de semillas. Es una fracción del total, aunque marca la dirección que toma el programa.
El resto del trabajo siguió siendo manual y comunitario. Miles de personas con pala, planta y cubeta durante toda la mañana.
El contraste con el resto del mundo
La jornada llega en un verano complicado para los bosques del hemisferio norte. España atraviesa una temporada de incendios forestales muy por encima de la media, con cientos de miles de hectáreas afectadas.
Ese contexto explica por qué los programas de restauración ganaron peso político. Recuperar cobertura forestal se volvió una carrera contra el calendario climático.
México tiene además un problema específico de deforestación por cambio de uso de suelo. La agricultura, la ganadería y la tala ilegal siguen presionando sobre superficies protegidas.
Por eso el decreto anual tiene lectura de continuidad. Una jornada suelta cambia poco, y una repetida cada año durante una década sí puede mover cifras.
Lo que falta por comprobar
Plantar es la parte fácil. La supervivencia de los árboles durante los primeros años es la variable que define si una reforestación funciona o si se queda en fotografía.
Ese seguimiento depende del riego, del cuidado comunitario y de que las especies correspondan al ecosistema. Los resultados reales solo se podrán medir en las próximas temporadas.
La siguiente edición ya tiene fecha marcada por decreto. Será el segundo domingo de agosto de 2027, y para entonces se sabrá cuánto de lo sembrado este domingo sigue en pie.

