El cierre de ILAC tomó por sorpresa a cientos de familias latinoamericanas. La escuela de inglés más conocida de Canadá entre los latinoamericanos se declaró en bancarrota el viernes 18 de septiembre y dejó de operar de inmediato. Todas las clases quedaron canceladas.
El anuncio apareció en la noche, en la página web de la institución. No hubo aviso previo para los alumnos. Según el medio especializado The PIE News, más de 1.000 estudiantes internacionales resultaron afectados, aunque la cifra exacta aún no es clara.
ILAC era una de las escuelas de inglés más importantes del país. Tenía sedes en Toronto y Vancouver y casi 30 años de historia. Durante décadas fue la puerta de entrada a Canadá para jóvenes de Brasil, México, Colombia y otros países de la región.
Qué dice el aviso sobre el cierre de ILAC
El comunicado es corto. Informa que la institución solicitó protección por bancarrota y que cesa sus operaciones con efecto inmediato. También confirma que todas las clases y actividades quedaron canceladas.
La firma KPMG fue designada como síndico de la quiebra, bajo la ley canadiense de bancarrota e insolvencia. Será la encargada de administrar los bienes y de atender a los acreedores. ILAC indicó que pronto habrá más información sobre ese proceso.
La escuela atribuye la decisión a dos factores. Menciona cambios regulatorios significativos y dificultades financieras crecientes durante los últimos tres años. Asegura que trabaja con los reguladores para que los alumnos tengan apoyo durante la transición.
El aviso no responde las preguntas más urgentes. No explica qué pasará con el dinero pagado por adelantado. Tampoco habla de reembolsos, del alojamiento en casas de familia ni de la situación del personal.
Por qué golpea tanto a los latinoamericanos
La historia de ILAC está ligada a la región. La escuela nació en Toronto en 1997, fundada por Jon Kolber, Ilan Cohen y Bernardo Riveros. Según The PIE News, América Latina fue desde el inicio uno de sus focos de captación de estudiantes.
Por sus aulas pasaron miles de jóvenes latinos que viajaban a aprender inglés por unos meses. Muchos llegaban por medio de agencias de sus países, con el curso, el alojamiento y el seguro pagados de antemano.
Ese modelo explica la angustia de estos días. Hay estudiantes que ya están en Canadá sin clases. También preocupa la situación de quienes ya pagaron y tenían el viaje programado para las próximas semanas.
Cómo creció el gigante que se derrumbó
ILAC no era una escuela pequeña. En 2019 el fondo de capital privado ONCAP se convirtió en su inversionista mayoritario. Después vinieron las alianzas con instituciones públicas de Ontario.
- A finales de 2020 anunció una alianza con Georgian College
- En 2021 sumó un acuerdo con Fanshawe College
- En 2023 abrió una nueva sede en el centro de Toronto, con 44 salones
- Ese mismo año compró Tamwood College
- En 2024 adquirió la plataforma UniApplyNow y amplió su escuela en línea
La sede del centro de Toronto llegó a recibir a cerca de 1.200 estudiantes internacionales de 29 países. Era el símbolo de un negocio en plena expansión.
Las reglas de Canadá que cambiaron el negocio
El giro llegó en enero de 2024. El Gobierno de Canadá puso un tope a los permisos de estudio para extranjeros. La medida buscaba aliviar la presión sobre la vivienda y los servicios.
Hubo un segundo golpe. Los graduados de los programas que funcionaban bajo alianzas entre colegios públicos y operadores privados perdieron el acceso al permiso de trabajo de posgrado. Ese permiso era el gran atractivo de esos cursos.
Sin la opción de quedarse a trabajar, la demanda cayó. El sector de la educación internacional en Canadá lleva más de dos años en contracción. ILAC intentó reorientar su negocio en 2024, pero no fue suficiente.
Una industria educativa en crisis
Las cifras del gremio muestran el tamaño del golpe. Languages Canada, la asociación de escuelas de idiomas, contó 13 cambios importantes en el programa de estudiantes internacionales solo durante 2024. Según la entidad, esas medidas buscaban resolver problemas de vivienda y de empleo que no tenían relación con los cursos de idiomas.
- La actividad económica del sector bajó de 6.700 millones de dólares canadienses en 2019 a 3.700 millones en 2024
- Los empleos pasaron de 75.000 a 35.000 en ese mismo periodo
- Los alumnos matriculados cayeron de 150.000 a 97.000
- El 13 % de los programas acreditados de inglés y francés cerró en el primer trimestre de 2025
El director de la asociación, Gonzalo Peralta, afirmó en 2025 que el sistema migratorio canadiense se volvió impredecible y poco acogedor. El cierre de ILAC es, hasta ahora, la consecuencia más visible de esa crisis.
No es un caso aislado
El cierre de ILAC llega días después de otra noticia similar. La cadena EC English anunció el cierre de sus 25 escuelas. Habló de condiciones financieras difíciles y de no haber conseguido nueva inversión.
Stephen Wharton, director de la feria Expo Vente a Canadá, describió la caída de ILAC como el fin de una era. Advirtió que el efecto se sentirá en todo un ecosistema. Allí están las agencias de viajes de estudio, las familias anfitrionas, los profesores y los negocios vecinos.
Los empleados también quedaron en el aire
El golpe no es solo para los alumnos. Profesores, coordinadores, personal administrativo y asesores perdieron su trabajo de un día para otro. El aviso de la institución no menciona cuántos son ni qué pasará con sus salarios y liquidaciones.
En una quiebra, los pagos pendientes a los empleados entran al proceso que administra el síndico. Canadá tiene además un programa federal que cubre parte de los salarios adeudados cuando una empresa quiebra.
El impacto alcanza a las familias anfitrionas, que recibían un pago mensual por alojar a los estudiantes, y a las agencias de América Latina que vendían los cursos.
Qué pueden hacer los estudiantes afectados
Tras el cierre de ILAC todavía no hay instrucciones oficiales detalladas. ILAC prometió comunicarse directamente con cada afectado y actualizar su página web. Mientras tanto, estos pasos ayudan a proteger el dinero y el estatus migratorio.
- Guardar todos los comprobantes de pago, la carta de aceptación, el contrato y los correos de la escuela
- Contactar de inmediato a la agencia con la que se compró el curso y pedir por escrito qué solución ofrece
- Revisar con frecuencia la página de ILAC y los avisos de KPMG, que administrará los reclamos de los acreedores
- Si el curso se pagó con tarjeta de crédito, preguntar al banco por la opción de disputar el cargo por un servicio no prestado
- Hablar con la familia anfitriona o con la residencia para confirmar hasta cuándo está cubierto el alojamiento
- Revisar la póliza del seguro de viaje o de estudios, porque algunas cubren el cierre de la institución
Hay un mecanismo del sector que conviene conocer. Languages Canada, la asociación de escuelas de idiomas del país, tiene un plan llamado eCAP. Permite que los alumnos de una escuela afiliada que cierra terminen su curso en otra institución miembro. La asociación ya lo activó en cierres anteriores, y falta que confirme cómo aplicará en este caso.
Qué pasa con la visa y el permiso de estudio
La situación cambia según el documento con el que entró cada persona. Muchos estudiantes de inglés viajan por menos de seis meses. En ese caso Canadá no exige permiso de estudio y basta con la visa de visitante o la autorización electrónica de viaje. Ese estatus no depende de la escuela y sigue vigente hasta la fecha autorizada.
Quienes tienen permiso de estudio deben actuar con más cuidado. Las reglas del Ministerio de Inmigración exigen estar matriculado en una institución designada. Cuando una escuela cierra, la norma da un plazo de 150 días para inscribirse en otra institución, cambiar de estatus o salir del país.
Cada caso es distinto. Lo más prudente es consultar la página oficial del Ministerio de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá o a un consultor de inmigración con licencia. Trabajar o estudiar fuera de las condiciones del permiso puede afectar trámites futuros.
Lo que falta por saber del cierre de ILAC
El cierre de ILAC deja muchas preguntas abiertas. No se conoce el monto de las deudas ni cuántos empleados pierden su trabajo. Tampoco está claro qué pasará con las alianzas universitarias ni con Tamwood College.
El proceso de quiebra definirá el orden de los pagos. En estos casos, los estudiantes suelen quedar como acreedores sin garantía, detrás de los bancos y de otros acreedores con respaldo. Por eso es clave documentar cada pago y presentar el reclamo cuando KPMG abra el proceso.
Para cientos de jóvenes latinoamericanos, el sueño de aprender inglés en Canadá quedó en pausa de un día para otro. Las próximas semanas dirán cuántos logran terminar sus estudios en otra escuela y cuántos recuperan su dinero.
El aviso oficial está en la página de ILAC y la noticia original en The PIE News.

