El cine latinoamericano en Toronto tiene este año un gancho que nadie esperaba encontrar en los créditos de una película mexicana: Ricky Martin, actuando en español por primera vez desde los años noventa.
El cantante puertorriqueño, de 54 años, forma parte del reparto de «Hombre al agua», la película que dirige y protagoniza Gael García Bernal. Su último trabajo actoral íntegramente en español fue la película «Mama ama el Rock» y la telenovela «Alcanzar una estrella II». Han pasado más de treinta años.
El festival canadiense se celebra del 10 al 20 de septiembre y programó la película dentro de Special Presentations, como estreno norteamericano. Antes había tenido su estreno mundial en el Festival de Venecia, el 7 de septiembre.
De qué trata Hombre al agua y qué papel tiene Ricky Martin
La historia arranca en el Caribe. García Bernal interpreta a Camilo, un salvavidas cubano cuya vida da un vuelco cuando rescata de morir ahogado a Abel, un empresario mexicano poderoso y con ambiciones políticas.
Abel le ofrece un trabajo como mano derecha en México. Camilo acepta, se muda y termina afianzando su posición al casarse con la hija del empresario. Cree que se ha sacado la lotería. Poco a poco, sin embargo, descubre que la vida de ensueño no es lo que parecía.
Ricky Martin interpreta a Roby, un actor contratado para encarnar a Camilo en una película biográfica. Es decir, hace de actor dentro de la película, que es exactamente el tipo de papel que un cantante con cuarenta años de escenario puede entender sin necesidad de que se lo expliquen.
Sobre su incorporación, García Bernal declaró que Martin «llegó con una generosidad enorme, abrazó por completo el espíritu de la película y entendió el humor del personaje».
Completan el reparto Esmeralda Pimentel, Débora Nascimento, Natalia Oreiro, Anna Díaz, Manuel García-Rulfo y Jorge Salinas. La película se estrena en salas de México el 24 de septiembre y está en consideración para representar al país en los premios Óscar.
Diego Luna dirige una historia de migración con foco en la resiliencia
El otro mexicano detrás de la cámara es Diego Luna. Su película «Ceniza en la boca» entró en la sección Centrepiece como estreno norteamericano, tras su paso por Cannes en mayo. Es una coproducción entre México y España.
La cinta adapta la novela homónima de Brenda Navarro y cuenta la historia de una joven mexicana que emigra a España. Aborda migración, maternidad y desarraigo, pero lo hace desde un ángulo poco transitado.
Diana Cadavid, programadora del festival, lo resumió así según recogió El Universal: «Es una historia sobre la inmigración, pero contada desde un ángulo distinto y con un enfoque en la resiliencia».
La película ya tiene distribución en Estados Unidos, a cargo de Watermelon Pictures, y ventas internacionales gestionadas por Luxbox. La fecha de estreno comercial todavía no se ha anunciado.
Glaxo, el estreno mundial argentino que llega con Lali Espósito
De toda la presencia del cine latinoamericano en Toronto, «Glaxo» es la que más tiene en juego. La película de Benjamín Naishtat se programó en Special Presentations y llegó a Toronto como estreno mundial, lo que significa que nadie la había visto antes.
Naishtat es el director de «Rojo» y «Puan», dos de los títulos argentinos con mayor proyección internacional de los últimos años. La nueva película está ambientada en la Argentina de 1957 y cuenta una historia de amistad, traición y secretos que se extiende a lo largo de décadas.
El reparto lo encabezan Lali Espósito, Esteban Lamothe y Marcelo Subiotto. La producción corre a cargo de RT Features y Rei Pictures, y se trata de una coproducción entre Argentina y Brasil. Después de Toronto, la película viaja al Festival de San Sebastián.
Por ahora no hay distribuidora confirmada ni fecha de estreno.
El cine latinoamericano en Toronto también llegó desde Colombia, Costa Rica, Chile, Perú y Guatemala
La lista latinoamericana no se agota en los nombres conocidos. En Centrepiece se programaron dos estrenos mundiales de peso para Colombia: «El bovino de los cuernos curvos», de Omar E. Ospina Giraldo, y «Donde comienza el río», de Juan Andrés Arango, esta última una coproducción entre Canadá, Colombia y Noruega.
También como estreno mundial entró «Amor es el monstruo», de Neto Villalobos Brenes, una coproducción entre Costa Rica, Perú, Panamá, Chile y México. Y «Moscas», del mexicano Fernando Eimbcke, llegó como estreno norteamericano.
En Wavelengths, la sección más experimental del programa, se colaron tres títulos. «La libertad doble», de Lisandro Alonso, coproducida entre Chile, Argentina, Luxemburgo, Alemania y Reino Unido. «Lo demás es ruido», de Nicolás Pereda, entre Alemania, Canadá y México. Y «Biografía de Jorge Luis Borges», de Mariano Llinás, desde Argentina. Las tres, estrenos norteamericanos.
Hay además un dato que dice mucho sobre cómo se mueve hoy el negocio. La película guatemalteca «Nosotros», de Joaquín Ruano, vendió sus derechos mundiales a la distribuidora FiGa Films antes de estrenarse en el festival. Es decir, alguien apostó por ella sin haberla visto proyectada ante público.
Qué cambia para el cine latinoamericano en Toronto con el primer mercado del festival
Todo esto ocurre en una edición con una novedad estructural. Toronto puso en marcha «TIFF: The Market», su primer mercado oficial de compraventa de derechos, del 10 al 16 de septiembre en el Metro Toronto Convention Centre.
El festival llevaba más de cinco décadas funcionando sin un mercado propio, algo llamativo para un certamen de su tamaño. La cadena pública canadiense CBC enmarcó el lanzamiento como un intento de apuntalar la industria del país en un momento de tensión comercial con Estados Unidos.
Para el cine latinoamericano en Toronto, la existencia de ese mercado cambia las condiciones. Una película como «Glaxo» o «El bovino de los cuernos curvos» ya no solo busca crítica favorable: busca comprador, y ahora lo tiene a unas cuadras de la sala donde se proyecta.
Lo que todavía está en juego
Los premios competitivos del festival no se han fallado. Eso incluye el premio del público, que vota la audiencia y que arrastra una reputación considerable como anticipo de la temporada de galardones: según el propio certamen, dieciséis de sus últimos dieciocho ganadores lograron después nominaciones al Óscar.
El festival cierra el 20 de septiembre. Hasta entonces, ninguna película del cine latinoamericano en Toronto ha ganado nada en esta edición, por mucho que algunas lleguen con premios de Cannes o de Sídney en el currículum.
La programación completa y los horarios de cada proyección están en el sitio oficial del Festival Internacional de Cine de Toronto. QPASA ya había repasado en su momento las películas latinas que debutaron en una edición anterior del TIFF.

