La seguridad en Colombia atraviesa su peor momento en una década. Los datos oficiales más recientes confirman lo que muchos colombianos ya intuían: los últimos 365 días han sido los más violentos de los últimos diez años en los indicadores que más pesan. Homicidios, extorsión y masacres rompieron techos que no se veían desde mediados de la década pasada. Sin embargo, la foto completa tiene matices que conviene entender antes de sacar conclusiones.
Homicidios: el dato que define la seguridad en Colombia
El homicidio es el termómetro principal, y la señal es clara. Según el Ministerio de Defensa, entre enero y marzo de 2026 se registraron 3.391 homicidios, la cifra más alta para un primer trimestre desde 2015. Además, 2025 ya había cerrado como el año más violento de la década, con cerca de 14.780 muertes, de acuerdo con InSight Crime y el Centro de Paz y Seguridad de la Universidad Externado.
Por lo tanto, la ventana de los últimos doce meses combina el peor año reciente con un arranque de 2026 todavía al alza. Aun así, conviene leer el dato con cuidado: el aumento frente a 2025 fue de apenas 1%. El récord existe, pero se construye sobre una meseta de varios años y no sobre un salto repentino. Aun así, confirma el deterioro de la seguridad en Colombia durante el último año.
Extorsión y masacres: las otras alarmas de la seguridad en Colombia
La extorsión cuenta una historia parecida. En el primer trimestre de 2026 se reportaron 2.914 casos, también el nivel más alto desde 2015. De hecho, las llamadas “vacunas” se han vuelto una práctica cotidiana en zonas con presencia de grupos armados, según la Fundación Ideas para la Paz (FIP).
Las masacres son, quizás, el dato más preocupante para la seguridad en Colombia. Indepaz documentó 42 masacres entre enero y abril de 2026, un récord para la década. El contraste es elocuente: en el mismo periodo de 2022 hubo 31 casos, en 2023 fueron 27 y en 2024 apenas 18. En consecuencia, la violencia colectiva regresó con fuerza tras varios años de descenso.
Lo que no encaja en el panorama
No todos los indicadores apuntan en la misma dirección, y la honestidad obliga a decirlo. El secuestro, por ejemplo, tuvo su peor año de la década en 2025, con 701 casos y un incremento del 124%. Sin embargo, en el primer trimestre de 2026 cayó un 16%, según el Ministerio de Defensa.
Mientras tanto, varios delitos comunes bajaron. El hurto de vehículos descendió 17%, el hurto a comercio cayó 55% y los delitos sexuales se redujeron 22% en el mismo periodo. Por lo tanto, si alguien define el “peligro” por el robo callejero, la percepción de la seguridad en Colombia puede diferir de la que reflejan los homicidios.
La raíz del problema: la expansión de los grupos armados
Detrás de estas cifras hay una causa estructural que explica el deterioro de la seguridad en Colombia. Los grupos armados organizados pasaron de unos 12.883 integrantes en 2018 a más de 27.000 a finales de 2025, según informes de seguridad citados por la FIP e Indepaz. Las disidencias de las FARC, por su parte, sumarían cerca de 9.000 combatientes repartidos en cuatro estructuras: el Estado Mayor Central, la Segunda Marquetalia, el Estado Mayor de Bloques y Frentes y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano.
Esta expansión explica buena parte del repunte de masacres y homicidios. En efecto, la violencia se concentra en zonas como el Cauca, el Catatumbo, el Huila y Putumayo, donde estos grupos se disputan rutas del narcotráfico y economías ilegales. La financiación del narcotráfico, además, les permite reclutar y armarse con más rapidez que la respuesta del Estado.
¿La seguridad en Colombia vive su peor año de la década?
La respuesta corta es sí, con matices. Para homicidios, extorsión y masacres, los últimos 365 días son efectivamente los más peligrosos de los últimos diez años. En cambio, el secuestro y los hurtos muestran señales de mejora, así que el deterioro no es uniforme.
También importa la fuente. Mindefensa, Medicina Legal e Indepaz miden con criterios distintos, por lo que los porcentajes exactos varían entre informes. La tendencia de fondo, no obstante, es consistente: tras dos décadas de mejora, Colombia rompió la racha y los indicadores de violencia letal volvieron a subir.
En definitiva, hablar del peor año de la década es preciso cuando se mira la seguridad en Colombia en sus delitos más graves. Lo que no sería correcto es afirmar que el país vive su peor momento en veinte años. La tasa de homicidios actual ronda los 25 por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de los más de 70 que se registraban a comienzos de los años 2000.

