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Un hombre enfermo de cáncer quiere ir a prisión para no sentirse solo

A pesar de no haber cometido delitos, su desesperación revela la importancia de la atención médica y el apoyo social en momentos de crisis.

Justo Márquez, un español de 60 años, se encuentra en una situación desgarradora que ha conmovido a la comunidad en España.

A pesar de no haber cometido ningún delito, este hombre enfermo de cáncer está dispuesto a hacer lo impensable: ingresar voluntariamente a la cárcel de Alhaurín de la Torre, en Málaga.

¿La razón? El temor a la soledad y la falta de asistencia en caso de emergencia.

Justo Márquez, quien también enfrenta problemas de corazón, depresión y ansiedad, ha buscado ayuda en los servicios de salud mental en varias ocasiones, pero se ha encontrado con respuestas que no resuelven su problema.

Las recomendaciones de visitar a su «médico de cabecera» y probar «nuevos tratamientos» lo han dejado desesperado y desahuciado por parte de los servicios sociales y sanitarios.

En sus propias palabras, «No encuentro ayuda por ninguna parte y entrar en la cárcel es la idea que he tenido, pero no quiero cometer ningún delito».

Su situación lo ha llevado a una encrucijada dolorosa: busca un lugar donde no esté solo las 24 horas del día y donde pueda recibir ayuda en caso de necesidad, pero no desea volver a cometer delitos ni estar en conflicto con la ley.

El lunes 4 de septiembre, Justo Márquez decidió tomar medidas drásticas. Se presentó a las puertas del centro penitenciario de Alhaurín de la Torre con un cartel en sus manos que decía: «Quiero ir a la cárcel».

Su protesta es un grito de auxilio ante la soledad y la falta de atención médica adecuada que enfrenta en su vida diaria.

La Negativa de la Cárcel

El director de la prisión de Alhaurín de la Torre se reunió con Márquez, pero le negó la posibilidad de ingresar voluntariamente sin haber cometido un delito.

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Esta respuesta deja a Justo Márquez en un limbo desgarrador, ya que está dispuesto a estar en prisión por razones de salud y compañía, pero no quiere involucrarse en actividades delictivas.

Justo Márquez, padre de cinco hijos a los que no ve desde hace meses, ha lidiado con problemas relacionados con las drogas en su juventud, lo que lo llevó a pasar dos años en prisión.

No obstante, ha afirmado estar «limpio» durante más de tres décadas y no desea volver al mundo del delito.

Su deseo es recibir el apoyo y la atención que necesita para enfrentar su enfermedad y la soledad que lo atormenta.

Este caso conmueve y plantea preguntas difíciles sobre la atención médica y el apoyo social en situaciones tan delicadas como la de Justo Márquez.

Mientras tanto, este hombre valiente continúa su lucha por encontrar una solución a su desgarrador dilema.

Imagen de portada tomada, Univisión

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