“Reloj climático” nos advierte cada vez queda menos tiempo para evitar una catástrofe

Si nadie hace nada dentro de 6 años, alcanzaremos el umbral de no retorno de aumento de temperatura global de 1,5 grados.

Por si se nos estaba olvidando todo el daño que le hemos causado a la Tierra, el verano europeo llegó para recordarnos que de hecho ya estamos sufriendo las consecuencias del cambio climático; pues con incendios forestales y temperaturas nunca antes vistas, el planeta no está diciendo, que el tiempo se nos está acabando.

Como consecuencia, los activistas del cambio climático en los EE. UU. y en todo el mundo están intensificando sus acciones en lo que dicen es un intento de salvar el planeta. Por eso declaron el viernes “Día de la Emergencia Climática”.

Y es que desde esa fecha, todos los relojes climáticos que se encuentran alrededor del mundo en ciudades como New York, Corea y Nigeria han sido adelantados, y pasaron de contar 7 años a 6 años.

No es un cálculo aleatorio. Es una fecha después de la cual no habrá una explosión apocalíptica de la Tierra, ni nada por el estilo, pero indiscutiblemente si será un punto de no retorno. Los científicos llevan años lanzando llamamientos para que la política mundial tome medidas y dé un «vuelco» al manejo irresponsable que están realizando de los recursos del planeta. Después de 6 años, ya no podremos hacer lo que todavía es posible hoy.

Los efectos del daño que hemos causado a nuestro medio ambiente ya se ven. Temperaturas cada vez más altas, sequías extremas, territorios comprometidos, incendios y pobreza que afecta cada vez a más personas. Parecen “conceptos” alejados de nuestra vida cotidiana, y en cambio todos estos macro-desastres van a modificar justamente las actividades humanas de cada día.

¿Llegará el fin del mundo en 6 años?

No, pero eso no es necesariamente una buena noticia.

La crisis energética que estamos viviendo es solo uno de los fracasos de la política mundial. A pesar de años y años de advertencias de distinguidos científicos y expertos, los gobiernos han «cerrado los ojos» y pospuesto las decisiones que se tenían que tomar hasta lo imposible.

En lugar de acelerar la transición ecológica, prefirieron seguir alimentando el mercado petrolero, no invertir en nuevas tecnologías. Y no se trata de un «juicio» meramente moral. Los resultados de todos los errores y deficiencias se publican periódicamente. Y regularmente ignorado.

La última alarma proviene del Secretario General de las Naciones Unidas , quien luego de examinar el último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático , afirmó lo siguiente en términos muy claros.

“He visto tantos informes, pero nunca nada como este, un atlas del sufrimiento humano y el fracaso del liderazgo climático”.

Nuestros Gobiernos, en lugar de encontrar soluciones, piensan en implementar medidas tan “extremas” como temerarias y peligrosas, como cortar la electricidad y el gas directamente a los hogares de los ciudadanos y las instalaciones de producción.

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Con «desconexiones programadas de servicios públicos». Tal escenario conducirá a grandes penurias, pérdidas económicas, aún más desempleo y pobreza, y riesgos reales de conflicto social.

Un ejemplo claro lo tenemos con el conflicto en Ucrania donde se han tomado medidas inaceptables. Las plantas de carbón reabren en un contexto en el que dentro de unos años deberíamos haber alcanzado las cero emisiones.

Entonces, ¿Qué nos sucerá?

Las ideas para empezar con la desaceleración de estas nefastas consecuencias están ahí y provienen de expertos que realmente piensan en soluciones prácticas. Eso sí, Si nadie hace nada dentro de 6 años, alcanzaremos el umbral de no retorno de aumento de temperatura global de 1,5 grados.

En ese punto, el Apocalipsis total no sucederá. Pero la vida de cada habitante de este planeta será mucho más difícil. Migración masiva, aumento de la pobreza absoluta, violencia y otras guerras, equilibrios ambientales completamente comprometidos, y por lo tanto menos alimentos, menos recursos, serán el pan de cada día.

Nuestra «fiebre loca» se detendrá y podríamos regresar rápidamente a la «Edad Media». Escenarios que están a solo 6 años. Esto nos dice que lejos de estar tranquilos si no llega el fin del mundo, deberíamos preocuparnos más, pues sufriremos una agonía lenta, que hará de la vida de nuestros hijos un auténtico infierno.

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