Publicidad

Dónde comer en Montreal, los imperdibles que cuidan el bolsillo

Síguenos y léenos en Google Discover

Dónde comer en Montreal reúne los imperdibles que cuidan el bolsillo, algo poco común en una ciudad donde la comida gourmet también abunda. La escena gastronómica combina tradición quebequense con la enorme influencia judía e italiana de sus barrios.

En QPASA armamos esta ruta de cinco paradas para comer bien en Montreal sin gastar de más. Cada una tiene su especialidad, su dirección y lo que puedes esperar pagar en dólares canadienses.

El truco está en probar los clásicos que llevan décadas en el mismo local, más que buscar tendencias pasajeras del centro.

Montreal tiene fama de ciudad cara para comer bien, sobre todo en el centro financiero, donde los restaurantes apuntan a viajeros de negocios. Pero los clásicos de barrio mantienen precios razonables desde hace generaciones.

La Banquise, la poutine que nunca cierra

Abierto las veinticuatro horas, este local del Plateau ofrece más de treinta variedades de poutine, el plato de papas fritas, queso en grano y salsa gravy que define a Quebec. La fila se forma de madrugada tanto como al mediodía.

La versión clásica ya satisface a cualquiera, pero las variantes con carne, tocino o salchicha suman capas extra de sabor. Una porción grande cuesta entre doce y quince dólares canadienses.

Qué pedir: la poutine clásica o la versión con salchicha italiana.
Dónde: 994 Rue Rachel Est, Plateau Mont-Royal.

Schwartz’s, la carne ahumada más famosa de Canadá

Desde 1928, este local del Boulevard Saint-Laurent prepara carne ahumada al estilo montrealés con la misma receta familiar de siempre. La fila afuera es parte del ritual, sin importar la temporada del año.

El sándwich se sirve en pan de centeno con mostaza, sin adornos innecesarios que distraigan del protagonista. Cuesta alrededor de quince dólares canadienses.

Qué pedir: sándwich de carne ahumada medio graso, con un pepinillo encurtido.
Dónde: 3895 Boulevard Saint-Laurent, Plateau.

- Patrocinado -

St-Viateur Bagel, el bagel que rivaliza con Nueva York

Horneado en horno de leña desde 1957, el bagel montrealés es más pequeño, dulce y denso que su primo neoyorquino. Este local del Mile End los produce sin parar durante todo el día, a la vista de cualquiera que pase.

Un bagel recién salido del horno cuesta menos de dos dólares canadienses, uno de los mejores antojos baratos de toda la ciudad.

Qué pedir: bagel de sésamo recién horneado, con queso crema para untar.
Dónde: 263 Rue St-Viateur Ouest, Mile End.

Marché Jean-Talon, el mercado que alimenta a la ciudad

Este mercado al aire libre, uno de los más grandes de Norteamérica, reúne productores locales de fruta, queso y jarabe de maple según la temporada. Es el lugar ideal para armar un picnic sin gastar mucho.

Los puestos internos de comida preparada permiten probar variedad sin comprometerse a un solo restaurante, con precios pensados para el bolsillo local.

Qué pedir: queso local y fruta de temporada para picnic, o un plato preparado de algún puesto interno.
Dónde: 7070 Avenue Henri-Julien, Little Italy.

Olive et Gourmando, el sándwich del Viejo Montreal

En pleno casco histórico, esta panadería y café prepara sándwiches prensados en pan artesanal desde hace más de veinticinco años. El ambiente rústico y la fila de mediodía son parte de la fama del local.

Los precios rondan los quince dólares canadienses por plato, generosos para la ubicación turística donde se encuentra.

- Patrocinado -

Qué pedir: sándwich de queso a la plancha o alguna de las ensaladas del día.
Dónde: 351 Rue Saint-Paul Ouest, Viejo Montreal.

Ninguna de estas cinco paradas suele superar los quince dólares canadienses por persona, incluso combinando dos en la misma tarde de recorrido por el Plateau y el Mile End.

El clima también cambia el plan: en invierno, entrar directo del frío a un plato caliente de poutine se siente casi terapéutico, mientras que en verano un bagel recién horneado funciona mejor como desayuno rápido antes de salir a caminar.

Ninguna de estas cinco paradas exige reserva ni vestimenta especial, así que la ruta se arma sobre la marcha según el hambre y el barrio donde amanezca el plan del día.

Cómo estirar el presupuesto en Montreal

La regla general funciona en casi toda la ciudad: los locales con décadas de historia suelen mantener precios más estables que las aperturas recientes del centro, pensadas para turistas.

La Banquise, Schwartz’s y St-Viateur Bagel quedan todos dentro del Plateau y el Mile End, así que se pueden recorrer en una sola tarde caminando o en bicicleta compartida.

Marché Jean-Talon y Olive et Gourmando, en zonas distintas, conviene combinarlos con otros planes de la ruta general para no perder tiempo extra en trayectos.

El horario también cambia la experiencia: Schwartz’s tiene menos fila a media tarde, mientras que La Banquise mantiene fila constante a cualquier hora del día o de la noche.

Llevar efectivo en dólares canadienses ayuda en el mercado y en algunos locales pequeños, aunque casi todos aceptan tarjeta sin problema en esta ciudad bastante digitalizada.

Para quienes viajan en grupo, dividir las cinco paradas por día funciona bien: bagels y mercado el primer día, y carne ahumada con poutine como cierre del segundo, en pleno Plateau.

Montreal premia además desviarse un poco del plan: cualquier calle cercana a estas cinco paradas suele esconder otra panadería o deli judío que también vale la pena descubrir por cuenta propia.

Antes de armar la ruta completa, conviene revisar también qué hacer en Montreal en 48 horas y la guía general de la ciudad en QPASA.

Publicidad