Comer en Roma con trattorias y antojos a buen precio es más fácil de lo que sugieren las terrazas turísticas frente al Coliseo. La verdadera cocina romana vive en las pizzerías al taglio, los mercados de barrio y las heladerías artesanales.
En QPASA armamos esta ruta de cinco paradas para comer bien en Roma sin gastar de más. Cada una tiene su especialidad, su dirección y lo que puedes esperar pagar en euros.
El truco está en alejarse un poco del Coliseo y el Vaticano, donde los precios suben solo por la cercanía a los monumentos.
Roma tiene fama de cara para comer, sobre todo por las trampas turísticas que rodean el Coliseo y el Vaticano, con menús en varios idiomas y precios inflados. Pero la cocina romana de barrio mantiene precios razonables desde hace generaciones.
Pizzarium, la pizza al taglio del maestro Bonci
Cerca del Vaticano, este local del chef Gabriele Bonci elevó la pizza por rebanada a categoría de arte. Los cortes se venden por peso, así que se puede probar variedad sin comprometerse a una pizza entera.
La masa, de larga fermentación, y los ingredientes de temporada explican por qué se formó una legión de seguidores desde su apertura en 2003. Con diez euros alcanza para probar tres o cuatro tipos distintos.
Qué pedir: pizza de patata y mozzarella, la combinación más pedida de la casa.
Dónde: Via della Meloria 43, barrio Prati, cerca del Vaticano.
Trapizzino, el triángulo que reinventó la comida romana
En su local original de Testaccio, este invento de Stefano Callegari mete guisos clásicos romanos dentro de un triángulo de pizza bianca. Es comida callejera con alma de trattoria, para comer caminando o sentado en la barra.
Cada trapizzino cuesta entre cuatro y cinco euros, y con dos alcanza para una comida completa. Los sabores rotan según la temporada, además de los cinco clásicos permanentes.
Qué pedir: trapizzino de pollo a la cazadora o de lengua en salsa verde.
Dónde: Via Giovanni Branca 88, barrio Testaccio.
Mercato di Testaccio, el corazón gastronómico del barrio
Este mercado cubierto reúne puestos de comida, quesos, embutidos y verduras frescas en el barrio más auténtico de Roma. Es el lugar donde los propios romanos hacen la compra diaria, lejos del circuito turístico.
Varios puestos internos venden porciones listas para comer en el momento, ideales para armar un almuerzo variado sin gastar mucho.
Qué pedir: una selección de quesos y embutidos para picar entre varios puestos.
Dónde: Piazza Testaccio, barrio Testaccio.
Supplizio, el templo del supplì romano
En pleno centro histórico, este local pequeño se especializa en supplì, las croquetas de arroz rellenas que son bocado obligado de cualquier visita a Roma. La versión clásica lleva un corazón de mozzarella que se estira al morder.
Los precios rondan los tres euros por pieza, así que con dos o tres supplì alcanza para una merienda contundente entre paradas de la ruta.
Qué pedir: supplì clásico y la variante de cacio e pepe.
Dónde: Via dei Banchi Vecchi 143, centro histórico.
Gelateria del Teatro, el gelato artesanal cerca de Piazza Navona
A pocos pasos de Piazza Navona, esta heladería artesanal elabora sabores originales con ingredientes de temporada, desde albahaca hasta vino tinto. El proceso se puede ver a través del vidrio del local.
Una copa pequeña cuesta entre cuatro y cinco euros, un cierre dulce perfecto después de cualquiera de las otras cuatro paradas de esta ruta.
Qué pedir: sabores de temporada como salvia con frambuesa o chocolate con vino Nero d’Avola.
Dónde: Via dei Coronari 65, cerca de Piazza Navona.
Llevar efectivo en monedas pequeñas ayuda en el mercado y en las pizzerías al taglio, donde las filas avanzan más rápido con pago exacto. Ninguna de estas cinco paradas exige reserva ni vestimenta especial, así que la ruta se arma sobre la marcha.
Cómo estirar el presupuesto en Roma
La regla general funciona en casi toda la ciudad: comer de pie o para llevar sale más barato que sentarse a la mesa, donde el servicio suma un cargo adicional a cada plato.
Testaccio y el centro histórico concentran cuatro de las cinco paradas, así que se pueden recorrer en una sola tarde caminando, sin depender del transporte público.
Pizzarium, algo más alejado cerca del Vaticano, conviene combinarlo con la visita a los Museos Vaticanos o a la Basílica de San Pedro para no perder tiempo extra en trayectos.
El horario también cambia la experiencia de cada parada: Mercato di Testaccio funciona mejor por la mañana, mientras que Trapizzino y Supplizio se disfrutan igual de bien a cualquier hora del día.
Para quienes viajan en grupo, dividir las cinco paradas por zona ahorra tiempo: Testaccio por la mañana, centro histórico al mediodía, y Pizzarium como parada de camino al Vaticano.
Ninguna de estas cinco paradas requiere gastar más de quince euros por persona, incluso combinando dos o tres en la misma tarde de recorrido por el centro histórico.
Roma premia además la curiosidad de salirse del plan: cualquier callejón cerca de estas cinco paradas suele esconder otra pizzería al taglio o heladería que también vale la pena descubrir por cuenta propia.
El clima romano también influye en el plan: en verano conviene dejar el gelato para el final de la tarde, cuando el calor aprieta más, mientras que en invierno cualquier hora funciona igual de bien para un cono artesanal.
Antes de armar la ruta completa, conviene revisar también qué hacer en Roma en 48 horas y la guía general de la ciudad en QPASA.

