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Qué hacer en Buenos Aires en 48 horas, dos días a puro ritmo porteño

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Si tu duda es qué hacer en Buenos Aires en 48 horas, la respuesta es una ruta bien pensada. La capital argentina es enorme, pero sus imperdibles se agrupan por zonas. Dos días alcanzan para el Obelisco, los barrios históricos, una librería de otro mundo y tu primera milonga. Esta guía ordena todo para que el reloj rinda.

En QPASA armamos este itinerario con tiempos reales y trucos porteños. La idea es caminar mucho, comer mejor y dormir poco.

Día 1 en la mañana, el centro monumental

Empieza en el Obelisco y camina la Avenida de Mayo hasta la Plaza de Mayo. Ahí esperan la Casa Rosada y la Catedral. Después sigue por la peatonal Florida hasta Galerías Pacífico, con sus frescos en el techo.

Cierra la mañana en El Ateneo Grand Splendid (Av. Santa Fe 1860). Es un teatro convertido en librería y aparece en todas las listas de las más bellas del mundo.

Día 1 en la tarde, Recoleta y Palermo

Almuerza y entra al cementerio de la Recoleta (Junín 1760). Sus mausoleos son un museo al aire libre y ahí descansa Eva Perón. Además, la iglesia del Pilar y la feria de los fines de semana completan la parada.

Sigue hacia Palermo: el Jardín Japonés, los bosques y el Rosedal se recorren a buen paso en dos horas. En cambio, si prefieres vitrinas, Palermo Soho tiene el mejor diseño independiente de la ciudad.

Día 1 en la noche, parrilla y tango

La cena es sagrada: bife de chorizo, provoleta y malbec en cualquier parrilla de barrio. Después llega el tango. Los espectáculos con cena muestran la versión pulida. Las milongas, en cambio, te suben a la pista con clase previa para principiantes.

Día 2 en la mañana, San Telmo y La Boca

Si es domingo, la feria de San Telmo llena la calle Defensa de antigüedades y músicos. Cualquier otro día, el mercado de San Telmo (Defensa 963) funciona igual de bien para desayunar entre puestos históricos.

Desde ahí, baja a La Boca. El Caminito regala las casas de colores más fotografiadas del país. Además, La Bombonera (Brandsen 805) queda a pocas cuadras y su museo abre casi todos los días.

Día 2 en la tarde, Puerto Madero y el río

Vuelve por Puerto Madero para caminar junto al agua. El Puente de la Mujer y la reserva ecológica ponen el verde y el viento del río. Asimismo, los cafés de los diques sirven la merienda con vista.

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Si te queda energía, el Teatro Colón (Cerrito 628) ofrece visitas guiadas por una de las mejores salas líricas del mundo. Vale cada minuto.

Día 2 en la noche, la despedida

Cierra con pizza porteña en la avenida Corrientes y un helado de dulce de leche de postre. Los teatros de la zona funcionan hasta tarde. La ciudad también.

Paradas de recarga estilo porteño

Entre caminata y caminata, la merienda es ley. El café con medialunas de los bares notables de la Avenida de Mayo cuesta poco y regala historia. Además, la porción de muzzarella de Güerrín (Av. Corrientes 1368) repone fuerzas desde 1932.

Para el helado, Cadore (Av. Corrientes 1695) sirve un dulce de leche legendario. Y el choripán de los carritos de la Costanera cierra cualquier tarde junto al río con chimichurri incluido.

La versión lluviosa de esta ruta

Si llueve, Buenos Aires no se detiene. El Colón, el Ateneo y las galerías del centro absorben horas felices bajo techo. Asimismo, el Museo Nacional de Bellas Artes (Av. del Libertador 1473) abre gratis su colección, a pasos de Recoleta.

Los cafés notables funcionan como refugio oficial. Con un cortado en la mano, la lluvia porteña hasta se agradece.

Dónde dormir para que la ruta funcione

Palermo combina noche, cafés y parques. Recoleta pone elegancia y museos a pie. El microcentro, por su parte, es el más económico y conecta con todo en subte. Evita alojarte lejos de una estación: las distancias porteñas engañan.

Qué hacer en Buenos Aires en 48 horas con niños

La ruta se adapta sin drama. El Planetario Galileo Galilei brilla en los bosques de Palermo y el Museo de los Niños del Abasto convierte la tarde en juego. Además, remar en el Rosedal y ver los barcos de Puerto Madero funciona a cualquier edad.

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El truco porteño es el helado estratégico. Con un cucurucho en la mano, los pequeños caminan el doble sin protestar. Los teatros de Corrientes también tienen cartelera infantil casi todo el año.

Presupuesto y tiempos reales

Los grandes planes de esta ruta son gratuitos o casi: plazas, ferias, cementerio y caminatas. El gasto fuerte va en la mesa y el tango. El subte y la tarjeta SUBE mueven todo por muy poco.

Comé fuerte al mediodía con los menús ejecutivos. Cená tarde, como manda la costumbre local. Y dejá espacio en la maleta: los libros y los alfajores siempre se vienen de más.

Un dato final para el regreso: el aeropuerto de Ezeiza queda a unos 35 kilómetros del centro. Reservá el traslado con tiempo y aprovechá la última mañana completa. El Aeroparque, en cambio, está dentro de la ciudad y regala una despedida con vista al río desde la ventanilla.

Y si el fin de semana coincide con un superclásico o una fecha grande del fútbol, ajustá los horarios: la ciudad entera se mueve al ritmo de la pelota y hasta el tráfico hace el aguante.

Cuando tengas más tiempo, revisa nuestra guía completa de qué hacer en Buenos Aires y consulta QPASA Buenos Aires para saber qué pasa en la ciudad.

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