Quienes se quejan por todo en redes sociales son los más infelices e inconformes con su vida

Muchas de estas personas infelices, en ocasiones, se muestran de forma dramática. Usuarios que ven en las redes sociales una forma de publicar su mala suerte, su rabia o sus pérdidas íntimas.

Según cifras de Statista, una consultora alemana especializada en estadística, A nivel global, los usuarios de internet pasan un promedio de dos horas y 27 minutos al día conectados a las plataformas sociales.

Eso significa que, a la semana, un usuario promedio gasta unas 15 horas revisando Instagram, Facebook, Twitter, Tik Tok, YouTube o WhatsApp, entre otras aplicaciones.

Tal vez esta dependencia proviene de la promesa de estas redes, de ser un espacio para hacer que su voz se escuche, acortar las distancias, conectarse con el mundo, descubrir lugares por visitar.

En parte, esa idea se ha cumplido. Usted puede ‘adelantar cuaderno’ con su amiga en el exterior, descubrir una banda sonora que le encante o conectarse con profesionales de su campo.

Pero no todo es color de rosa, pues se ha acumulado evidencia de que las redes sociales están asociadas con niveles elevados de soledad, ansiedad, disgusto, insatisfacción e infelicidad, especialmente en quienes se quejan por todo en las plataformas de interacción digital.

Patrones conductuales de personas infelices

La razón principalmente se da porque las personas infelices tienen varios patrones en común que se evidencian en su comportamiento en las redes sociales. Cuando critican la vida de famosos o hacen comentarios fuera de lugar sobre un tema específico evidencian esas características se resumen en:

  • “La queja es el centro de su vida. Lo ven todo como una profecía auto-cumplida”,
  • “Sienten envidia y dificultad para admirar al otro”. Por eso tienen el impulso de criticar siempre a los demás.
  • “El egoísmo es la base de su personalidad, refiere el psicólogo. “La gente negativa es egoísta: habla de sus problemas, de sus dificultades, de sí misma y de su mala fortuna, y esa misma forma de pensar hace que se cumplan sus expectativas”. Además, “aunque encuentren a quien cargue con su desgracia, los egoístas son más enfermizos, más pobres y están más solos”.
  • Su pensamiento está distorsionado y lleno de ideas falaces. Frases como “me lo merezco y el otro no”.

‘Quejarse en voz alta’

Muchas de estas personas infelices, en ocasiones, se muestran de forma dramática. Usuarios que ven en las redes sociales una forma de publicar su mala suerte, su rabia o sus pérdidas íntimas.

Al respecto, expertos aseguran que algunas personas acuden a ese recurso para recibir un ‘consuelo virtual’, que funciona solo superficialmente.

“Hay gente que busca que le compadezcan, que le den palmaditas en el hombro. Pero no es un consuelo real, no se compara con la satisfacción de un abrazo cuerpo a cuerpo o una mirada cara a cara”, indica el académico.

En últimas, se trata de encontrar protocolos de interacción modernos. “Es imposible escapar. Para lo mejor o lo peor, estamos atrapados, porque el sentido social se construye ahí. El sentido de la amistad, el amor, la libertad, incluso de las noticias, la justicia, el derecho y la opinión pública. Estamos atrapados en la red”.

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Igualmente, los especialistas aseguran que no hay forma de evitar el mundo conectado, pero sí de construir prácticas éticas más saludables para todos, como podría ser la verificación informativa o, incluso, aprender a cultivar la paciencia con las personas que no estamos de acuerdo.

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