Oniontown es un caserío situado a 1,5 millas de Dover, en el estado de Nueva York. En internet lo llaman “pueblo maldito”. Sin embargo, su historia real habla de pobreza y discriminación, no de fantasmas.

Dónde queda Oniontown
El llamado “Pueblo cebolla” es una pequeña localidad rodeada de misterios y leyendas urbanas. Muchos vecinos de Dover sienten rechazo cuando escuchan el nombre de Oniontown.
Durante años se hicieron virales videos de jóvenes que visitan el sitio en busca de lo oculto. Quieren comprobar si es tan aterrador como dicen las historias de internet.
Algunos de los que se atrevieron a entrar sufrieron las consecuencias.

Ataques a visitantes en Oniontown
“Adolescentes atacados en Oniontown, N.Y”
Dos adolescentes de 17 años vieron los videos de YouTube y condujeron hasta el sitio. Varios residentes los atacaron con piedras para sacarlos de allí y los hirieron.
Después circuló otro video de tres jóvenes que planearon entrar al lugar. Una vez allí, el conductor hizo sonar la bocina varias veces. Luego una camioneta blanca los persiguió. Según una de las chicas, el vehículo intentó sacarlos del camino.
Los rumores sobre los habitantes del pueblo
De sus habitantes se dice que “son drogadictos, incestuosos, subhumanos”. Otro video atribuido a Oniontown muestra a un hombre mayor que destroza una cerca con agresividad. Ese clip alimentó el rumor de que los habitantes sufren problemas mentales.
La escena parece sacada de La Masacre en Texas. En esa película, los pueblerinos celebran los crímenes de Leatherface contra los visitantes.
Pero ese video se grabó en una pequeña ciudad de Oregón, a kilómetros del pueblo cebolla.
La historia real de Oniontown
En realidad, Oniontown sí es un lugar pobre y oscuro. Pero no por los cuentos que se burlan de sus residentes. El pueblo sufre años de discriminación y prejuicios.
La revista Vice publicó un artículo sobre esta localidad titulado “Peeling Oniontown”. Según ese texto, sus habitantes sufren acoso desde hace décadas. Generaciones enteras vivieron discriminación. Cuando buscan trabajo o van a la escuela, prefieren ocultar de dónde vienen.
Uno de los entrevistados, llamado Dick, cuenta que desde pequeños aprenden a defenderse y a pelear. Por eso los demás piensan que son muy agresivos.
Como no consiguen buenos empleos, su economía es muy precaria. Sus casas se ven deterioradas por el paso del tiempo.

Los lugareños se cansaron de los visitantes que llegan a burlarse de su estilo de vida. Por eso ahuyentan a cualquiera que no pertenezca al lugar.
Las historias de terror tienen su encanto. Pero Oniontown es solo un asentamiento de personas que sufren un fuerte rechazo social. Sus oportunidades son pocas y el gobierno los olvidó. Cuando salen del pueblo encuentran dedos que los señalan y susurros malintencionados.
En Oniontown no hay más cuento de terror que el de la pobreza y el maltrato social.

