Japón tiene una visa que permite vivir y trabajar en el país durante seis meses sin dejar el empleo que ya tienes en el exterior. Se llama visa para nómadas digitales en Japón y está pensada para profesionales que trabajan en remoto para empresas o clientes de otros países.
El permiso existe desde abril de 2024. Dos años después, sigue siendo uno de los más exigentes del mundo por el nivel de ingresos que pide. A cambio, abre la puerta a medio año en Tokio, Osaka, Kioto o cualquier ciudad del país, con la posibilidad de viajar con la familia.
Desde el 1 de julio de 2026 el trámite también cuesta más. Japón subió las tarifas de sus visados por primera vez desde 1978, y la visa de entrada única pasó de 3.000 a 15.000 yenes.
Qué permite la visa para nómadas digitales en Japón
El permiso tiene el nombre oficial de Actividades Específicas. En la práctica, autoriza a una persona extranjera a residir en Japón y seguir trabajando para una empresa o unos clientes ubicados fuera del país.
La estancia máxima es de seis meses. Las autoridades no conceden prórrogas. Al terminar ese periodo, la persona debe salir del país y esperar otros seis meses antes de pedir una nueva visa de este tipo.
El titular no puede trabajar para empresas japonesas ni cobrar a clientes dentro de Japón. Todo el ingreso debe venir del exterior. Esa condición es la base del programa y la revisan los consulados durante el trámite.
Como el permiso no pasa de seis meses, el titular no recibe tarjeta de residencia ni se inscribe en el registro de residentes. Tampoco entra al sistema público de salud japonés. Por eso el seguro médico privado es obligatorio.
Requisitos de ingresos y seguro médico
El requisito que más filtra a los interesados es el económico. La persona debe demostrar ingresos anuales de al menos 10 millones de yenes. Esa cifra equivale a cerca de 59.000 euros o unos 67.000 dólares, según el tipo de cambio.
El dinero puede venir de un salario, de contratos con clientes o de un negocio propio registrado fuera de Japón. Los consulados piden documentos que lo prueben, como certificados de impuestos, contratos laborales o contratos de servicios.
El seguro médico también es obligatorio. La póliza debe cubrir al menos 10 millones de yenes en gastos médicos y debe incluir muerte, lesiones y enfermedad durante toda la estancia. El solicitante presenta el certificado del seguro y un resumen de la póliza.
Estos son los requisitos principales:
- Tener un empleo remoto con una empresa extranjera o clientes fuera de Japón.
- Demostrar ingresos anuales de 10 millones de yenes o más.
- Contar con un seguro médico privado de al menos 10 millones de yenes.
- Tener pasaporte de uno de los países o territorios elegibles.
- Presentar un plan de actividades con el formato oficial.
Qué países pueden pedir la visa
No todos los pasaportes sirven. Japón solo acepta a ciudadanos de países que cumplen dos condiciones a la vez. Deben tener un acuerdo con Japón para evitar la doble tributación y deben estar exentos de visa de corta estancia para entrar al país.
La lista oficial reúne a unos 50 países y territorios. En ella están todos los miembros de la Unión Europea, así que los españoles pueden aplicar. También aparecen Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Suiza y Noruega, entre otros.
En América Latina, la lista incluye a México, Brasil, Chile y Uruguay. Argentina y Colombia no figuran por ahora, porque no cumplen las dos condiciones al mismo tiempo.
Quien tenga doble nacionalidad puede aplicar con el pasaporte del país elegible. Un colombiano con pasaporte español, por ejemplo, puede hacer el trámite como ciudadano de España.
Cuánto cuesta el trámite desde julio de 2026
El 1 de julio de 2026 entró en vigor la primera revisión de tarifas de visados en Japón desde 1978. Los precios subieron cerca de cinco veces.
La visa de entrada única pasó de 3.000 a 15.000 yenes, unos 90 euros. La de entrada múltiple subió de 6.000 a 30.000 yenes, alrededor de 175 euros. El valor final puede variar según el país donde se haga la solicitud, porque cada consulado cobra en moneda local.
A ese costo hay que sumar el seguro médico, las traducciones y los certificados de ingresos. El vuelo y el alojamiento corren por cuenta del solicitante.
Cómo pedir la visa para nómadas digitales en Japón
La solicitud se hace en la embajada o el consulado de Japón del país donde vive la persona. No se puede pedir al llegar al aeropuerto ni desde dentro de Japón con un permiso de turista.
El proceso suele tardar entre dos y tres meses. Por eso conviene iniciar el trámite con tiempo y no comprar vuelos antes de tener la visa aprobada.
Los documentos que piden los consulados son estos:
- Pasaporte vigente.
- Formulario de solicitud de visa con fotografía.
- Formulario oficial con el plan de actividades en Japón.
- Prueba de ingresos, como certificado de impuestos o contrato.
- Certificado del seguro médico con los montos de cobertura.
- Pruebas del vínculo familiar, si viajan dependientes.
Cada consulado puede pedir papeles adicionales. La lista final depende del país de residencia del solicitante.
Un consejo práctico es revisar la página del consulado antes de reunir los documentos. Algunos piden traducciones al japonés o al inglés, y otros aceptan copias simples. La visa para nómadas digitales en Japón no tiene un trámite en línea único para todos los países.
Se puede viajar con la familia
Sí. El cónyuge y los hijos solteros menores de 18 años pueden acompañar al titular. Cada familiar necesita su propia visa como dependiente y debe presentar pruebas del parentesco, como el acta de matrimonio o de nacimiento.
Los familiares tampoco pueden trabajar en Japón con este permiso. Además, deben tener su propio seguro médico con la misma cobertura mínima que el titular.
Qué pasa con los impuestos
La estancia máxima es de seis meses, así que el titular no llega a los 183 días que suelen marcar la residencia fiscal. En la mayoría de los casos, la persona se considera no residente a efectos fiscales y no paga impuestos en Japón por los ingresos que genera en el exterior.
Eso no significa que el ingreso quede libre de impuestos. El trabajador sigue declarando en su país de residencia fiscal, según las reglas de cada lugar.
Por qué Japón quiere nómadas digitales
Japón recibe cada año a millones de turistas, pero su población envejece y se reduce. El país busca atraer a profesionales con buenos ingresos que gasten en la economía local, aunque sea por temporadas.
La visa para nómadas digitales en Japón encaja en esa estrategia. El Gobierno no busca residentes permanentes con este permiso. Busca visitantes de alto poder adquisitivo que pasen meses en ciudades distintas a Tokio.
Para quien trabaja en remoto y cumple el requisito de ingresos, la visa para nómadas digitales en Japón ofrece un plan claro. Se puede pasar medio año en uno de los países más seguros del mundo, con trenes puntuales y una comida famosa en todo el planeta, sin cambiar de empleo.

