Bandas de atracadores colombianos en la mira del FBI

El FBI está tomando fuertes medidas contra una red de “turistas del crimen” de América del Sur que han obtenido más de $ 2 millones en una serie de robos cerca de la capital de la nación.

Muchas son las razones que han impulsado a los colombianos a hacer un viaje a Estados Unidos ya sea temporal, para pasar vacaciones o para buscar la forma de establecerse en ‘el país yankee’.

Lo que no estaba en la mente de las autoridades de esta nación es que podrían hacerlo con el único fin de delinquir.

Pues bien, algunos arrestos recientes en el condado de Fairfax, Virginia, revelaron que cientos de robos en el territorio nacional han sido responsabilidad de una sola célula criminal, de la que hacen parte mayormente colombianos y chilenos.

Estos ladrones sudamericanos también están robando objetos de valor por montos de cientos de millones de dólares cada año en casas lujosas en los suburbios de Washington.

Apodados como los “turistas del crimen” por los investigadores. Estas pandillas internacionales han estado detrás de decenas de robos en la capital de Estados Unidos en los últimos años que tenían como objetivo las casas de familias asiáticas y del Medio Oriente con exitosos negocios.

El modus operandi

De acuerdo con las investigaciones del FBI estos ladrones se enfocan en robar a personas con negocios que necesitan tener dinero en efectivo o joyerías.

Los delincuentes, generalmente siguen a sus víctimas durante varias semanas para establecer sus rutinas.

Los vigilan en sus lugares de trabajo y monitorean sus residencias en busca de alarmas u otros sistemas de seguridad. Asimismo, en algunos casos, estacionan en joyerías de lujo y luego persiguen a sus dueños o clientes hasta sus residencias.

Según los agentes, operan con métodos sofisticados, y hasta podría decirse que realizan toda una ‘operación de inteligencia’, ya que se ha identificado que incluso interceptan los teléfonos para conocer las comunicaciones de sus posibles víctimas y determinar si planean irse de vacaciones, momento en el que generalmente cometen el robo.

Igualmente, a menudo emplean tácticas astutas. Un grupo en California, por ejemplo, usó bloqueadores que les permitieron paralizar los llaveros para que no aseguren los autos y así poder robarlos.

Otros pudieron identificar y dirigirse a los vendedores ambulantes de joyas al buscar personas que estacionaban autos de alquiler cerca de las joyerías y luego seguirlos.

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Tal fue el caso de uno de estos grupos en el sur de California, que cortó la energía de una joyería y esperó toda la noche a que se agotaran las baterías de respaldo del sistema de alarma.

Luego, los ladrones hicieron un agujero en el techo para acceder a la tienda, trajeron un generador y usaron herramientas eléctricas para abrir una caja fuerte, de la que se llevaron 1,2 millones de dólares en joyas.

Con esto, los agentes establecieron que este ‘negocio’ ha sido lucrativo, ya que en estos grupos que se componen de entre dos y ocho delincuentes, cada miembro puede ganar de $20 mil a $100 mil dólares por trabajo.

Los “turistas del crimen”

Según el FBI, los miembros de estas bandas delincuenciales suelen ser colombianos o chilenos que ingresan ilegalmente a los Estados Unidos o con visas de turista o de negocios.

Los expertos, también han dicho que muchos de estos ladrones optan por ingresar a Puerto Rico, donde obtienen documentos puertorriqueños fraudulentos para tratar de ocultar sus verdaderas identidades y evitar la deportación.

Asimismo, se identificó que dichos robos vienen en aumento desde que Estados Unidos incluyó a Chile en un programa de exención de visa en 2014.

En total, la policía alega que la célula ha estado vinculada a más de 50 robos con $2 millones en pérdidas sólo en Washington.

Mientras que la otra red que estaba operando en los condados de Fairfax y Montgomery estaba vinculada a casi otras 50 por un total de $1.6 millones.

Todo esto ha podido establecerse luego que se desmantelaran dos de estas redes criminales. En una de estas fueron arrestados cuatro sospechosos: Mario Valencia Asprilla, Jhonny Valencia-Valencia, Diego Montaño Chasoy y Freddy Hernández Angulo. Los cuatro colombianos y se cree que están detrás de los robos de Fairfax.

La frustración de las autoridades

Agentes del FBI han dicho que los robos son difíciles de rastrear, y que una vez que los miembros son atrapados, salen bajo fianza y se van de la ciudad.

Los SATG, otro nombre que han recibido, por las siglas en inglés de ‘grupos de ladrones sudamericanos’, que se han relacionado con delitos en California, Georgia, las Carolinas y Texas, pueden obtener su libertad sin mayores problemas.

De este modo, según las autoridades, la fianza por delitos contra la propiedad no violentos a menudo es baja, por lo que un ladrón arrestado puede obtener una fianza rápidamente e irse de la ciudad para el siguiente trabajo.

Los delitos a menudo no alcanzan el umbral para la participación de los agentes federales. Y atraen menos atención en un momento en que las instituciones estadounidenses se enfrentan a un aumento de los homicidios.

Así las cosas, muchos de estos delincuentes tienen infinitas oportunidades para continuar con los millonarios robos, incluso después de ser detenidos.

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