Elon Musk es el nuevo dueño de Twitter.

Todo parece encaminado para que Elon Musk compre Twitter por 43.000 millones de dólares.

Desde hace un par de semanas que se viene especulando de la posible compra de Twitter por parte de Elon Musk. Y al parecer la compra de la ‘red social del pajarito azul’ es inminente, pues de acuerdo los datos que se conocen, el hombre más rico del mundo habría hecho una oferta por US$43.000 millones.

De este modo, la compañía de redes sociales está trabajando para definir los términos de una transacción y podría llegar a un acuerdo este mismo lunes si las negociaciones se desarrollan sin problemas, según lo anuncian medios como estadounidenses como The New York Times, Wall Street Journal o la CNBC.

Las idas y vueltas entre Musk y Twitter

La expectativa en torno al posible anuncio provocó que el precio de las acciones de la red social subiera un 6,2% antes de la apertura de los mercados estadounidenses; así, llegó a cotizar a 51,98 dólares, aún por debajo de los $54,20 ofrecidos por el empresario por cada una.

Sin embargo, no ha sido un negocio tan sencillo pues desde que el empresario adquirió el 9,2% de la red social, siendo brevemente su accionista mayoritaria, han sido muchas las idas y vueltas en torno a sus planes y su hipotético rol en la compañía.

El magnate estuvo a punto de sumarse a la junta directiva de la empresa, pero eso finalmente fue descartado. Es que la incorporación al board de Twitter ataba a Elon Musk de pies y manos para cualquier plan que pudiese tener de tomar la compañía de forma hostil.

Desde entonces se ha desatado una guerra de egos entre los actuales ejecutivos de la red social y Musk que hasta provocó el descontento de Jack Dorsey, el fundador de la firma. Sin embargo, si lo que ha sucedido el fin de semana sería la prueba definitiva de que ambas partes habrían depuesto sus posturas más combativas.

¿Qué fue entonces lo que cambió la mirada de Twitter a una posible adquisición? Los detalles aún son escasos, pero por el momento la historia parece llevar a un único final: que Elon Musk se salga con la suya y ponga sus manos sobre Twitter. Sin embargo, también se menciona que la negociación podría caerse a último momento.

De acuerdo con Reuters, Twitter no ha podido asegurar la opción de «salir de compras»; es decir, tener la posibilidad de solicitar otras ofertas incluso después de firmar un acuerdo con Musk.

¿Cuáles son las razones por las que Musk quiere adquirir Twitter?

Si hay una verdad en todo este contexto es que hace unos años que Twitter viene bajando en su popularidad y por ende en su valor. De hecho, parece que hubiera tenido una segunda oportunidad con la pandemia por el coronavirus.

Así que sí, Twitter, por supuesto, tiene sus problemas. Ha perdido dinero en los últimos años. No está creciendo tan rápido como les gustaría a los inversionistas. Pero a diferencia del típico asaltante corporativo, Musk ha sido muy claro en que no se trata sólo de ganar dinero.

¿Cuáles son entonces sus intenciones? Hasta el momento no se tienen certeza al respecto, pero, Musk no ha sido ajeno a expresar sus pensamientos sobre cómo cambiar Twitter.

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Uno de sus objetivos es aflojar la moderación del contenido. Musk se ha referido repetidamente a Twitter como «la plaza pública de facto» de la era moderna, el equivalente digital de un foro público. Con ese fin, criticó la decisión de Twitter de prohibir permanentemente el acceso al sitio al expresidente Donald Trump, tras la insurrección del Capitolio.

«Mucha gente va a estar muy descontenta con la alta tecnología de la costa oeste como árbitro de facto de la libertad de expresión», tuiteó Musk.

Igualmente, Musk cree que Twitter básicamente debería permitir todo el discurso legal. Si Twitter hiciera esto, podría significar la desinformación, el discurso de odio, el acoso, el spam. Y estas son todas las cosas contra las que Twitter y otras plataformas de Internet han estado tomando medidas enérgicas.

Lo ha demostrado en las últimas semanas: en su puesta en marcha de Internet satelital, Starlink, rechazó las solicitudes de algunos gobiernos para bloquear las transmisiones de noticias rusas. “No lo haremos a menos que sea a punta de pistola. Lamento ser un absolutista de la libertad de expresión”, dijo.

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