Las trabajadoras sexuales luchan por mantenerse a flote en plena crisis económica por el coronavirus

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Cientos de miles de trabajadoras sexuales no tienen la solvencia financiera necesaria para permanecer desempleadas por mucho tiempo, lo cual ha despertado la preocupación de los diferentes gobiernos.

La pandemia del coronavirus ha obligado a que los locales no esenciales frenaran sus servicios con el fin de evitar la propagación de la enfermedad, a raíz de ello, la industria del sexo físico entró en un brusco declive que deja a miles de personas desempleadas, pues con los bares y burdeles cerrados más la medida de distanciamiento social obligatorio, las trabajadoras buscan un alivio económico que le ayude a sobrevivir durante la pandemia.

Tanto los hombres como mujeres que día a día dependen del servicio sexual están viviendo en carne propia como sus ingresos se reducen a más de un 80% por el coronavirus, pues todas sus perspectivas laborales se desvanecieron cuando se impuso la medida del aislamiento social, donde se llegó a la conclusión que suspender los servicios sexuales es la mejor solución para las trabajadoras y clientes, aunque esto signifique un quebranto económico.

La industria del sexo no se salva de los daños económicos que está generando la pandemia, sin embargo, ahora, las personas están recurriendo a los servicios eróticos en línea, siendo este el único medio para conseguir placer sin arriesgar su bienestar en plena época de cuarentena y generando un “boom” en las webcamers.

El aislamiento obligatorio, la pandemia y el temor al contagio han dejado a muchas trabajadoras sexuales en el mundo sin “actividad laboral”, de hecho, algunas de ellas han afirmado que deben salir y ofrecer sus servicios aun y cuando esto significa exponer sus vidas, afirmando que es la única manera que encuentran para llevar sustento a sus hogares.

Los gobiernos de diferentes países han implementado paquetes económicos dirigidos a este sector, aunque, aun sea ilegal en ciertos lugares, pues reconocen que hacen parte de la población vulnerable y como tal deben incluirse en los beneficios del COVID-19. Ahora, dadas las condiciones, algunas trabajadores sexuales aseguraron que están ofreciendo sus servicios de shows eróticos por medio de videollamadas e incluso afirmando que están incursionando en el mundo de las modelos webcam, viendo esto como una salida a sus problemas económicos.

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