Una de las grandes suposiciones en la vida es de creer que el amor es real y por ende sera eterno. Y por eso cuando encontramos una pareja esperamos que sea para toda la vida. Por lo tanto, nos creemos el cuento que este amor sera hasta el infinito y mas alla y no por unas pocas semanas o hasta un par de años, o quizas no algo menos de nuestra fecha de muerte o la de nuestra pareja, y nunca esperamos tener una catastrofe emocional causada por un error propio o de nuestro compañero de vida.

Muchos se desesperan y se sienten que fracasaron porque sus relaciones duraron un par de años o un par de decadas. Puede ser dificil llegar a confiar en que una relación pueda ser a la vez sincera, significativa e importante y al mismo tiempo que sera temporal.

Cuando no es para siempre, podemos dejar que las diferencias mientan. Si el viaje debe ser largo, la alineación absoluta puede sentirse clave. Pero cuando el tiempo es corto, estamos más dispuestos a entregar nuestras posiciones arraigadas, a no ser amenazadas por novedades y disonancias. Las cosas distintivas que tienen en su refrigerador y las cosas peculiares que les gusta ver y escuchar no son motivos de diferencia por el contrario, son invitaciones inquebrantables para expandir nuestras personalidades.

Invitar a alguien a casarse contigo no es realmente algo muy bueno para alguien que amas, ya que arrastrará al amado a una serie de cosas realmente desagradables y desafiantes: hacer cuentas, conocer a tu familia, verte agotado después del trabajo. Amar realmente a alguien es decir y desear lo mejor para esa persona, podría significar más bien poner en primer plano sus mejores cualidades durante unos pocos meses de éxtasis y despues ver mas alla de eso y entender que detrás de toda esa perfeccion imaginaria creada por la dopaina del amor se esconde un ser temeroso y pecador al igual que todos los mortales. El amor inicial no es mas que una liberacion desenfranda de dopamina y seguir adelante cuando esta se acabe y conocer a la persona con la que queremos compartir el resto de nuestros dias como en realidad es y mas alla de aquella perfeccion inventada es lo que podemos decir que sera un exitoso caso de amor.

En otras áreas de la vida, sabemos que ‘seguir para siempre’ no es el ideal (incluso cuando algo es muy bueno). No creemos necesariamente que tengamos que permanecer en la misma casa todas nuestras vidas aunque realmente nos guste una en la que estamos; no lo estamos traicionando o destruyendo cuando reconocemos que por una variedad de razones sería más prudente ir a otro lado. Si se suponía que debía durar para siempre, cada finalización por necesidad tendría que ser descrito como un fracaso horrible. Pero si permitimos un espacio imaginativo para el amor a corto plazo, entonces un final puede indicar una lealtad más profunda, no a la creación de una rutina doméstica y doméstica, sino a una profunda apreciación y admiración que uno sentía por alguien durante un tiempo; nos iremos con una sensación justa y generosa de todo lo que ha sido preservado y mejorado por la relación no forzada a durar para siempre.